Mientras los trabajadores aseguran contar con algún tipo de “permiso” para desempeñarse, desde el Municipio reconocen que no existe ninguna ordenanza que respalde formalmente la actividad. En ese vacío, la tensión escala: hay operativos policiales, quejas de comerciantes y acusaciones cruzadas.
Durante el encuentro, Figueroa se comunicó con la secretaria de Protección Ciudadana, Mariela Romero, quien fue contundente: los cuidacoches no pueden cobrar tarifas obligatorias, no pueden lavar vehículos y pueden ser retirados si hay denuncias o incumplimientos.
A esto se suma un dato que enciende la polémica: según plantearon los trabajadores, algunos procedimientos policiales se estarían justificando en nombre de los propios concejales libertarios, algo que fue rechazado por el espacio y que la funcionaria dijo desconocer.
En este escenario, LLA busca avanzar con una ordenanza que cree un registro oficial, delimite zonas de trabajo y ofrezca alternativas laborales. La iniciativa apunta a poner fin a lo que definen como “desorden”, pero también a contener una problemática social que crece en el centro capitalino
Finalmente, ambas partes coincidieron en la necesidad de avanzar en una regulación. Desde el bloque libertario anticiparon que el proyecto será presentado en el Concejo Deliberante en los próximos días y buscarán que sea trabajado de manera conjunta con el Ejecutivo municipal.
