La mujer centenaria atribuye su longevidad al trabajo físico, una alimentación basada en productos de su entorno y una vida marcada por la sencillez
María Antonietta, una mujer de 101 años que habita en la isla de Cerdeña, una de las regiones conocidas como “zonas azules” debido a su mayor densidad de personas centenarias en el mundo, se volvió conocida por su particular filosofía de vida. Durante una entrevista para el canal de YouTube Proyecto Happiness, reveló el secreto de su longevidad.
La particular rutina de una mujer centenaria
Durante su juventud y buena parte de su vida adulta, el trabajo formó parte de sus actividades cotidianas. En Talana, donde desarrolló su vida, María Antonietta caminaba varios kilómetros para llegar al huerto, realizaba tareas agrícolas y se desplazaba hasta las montañas para recoger leña.
También debía buscar agua en el río y transportarla hasta su vivienda. Antes de que el agua corriente estuviera disponible, esa tarea implicaba cargar recipientes y recorrer el trayecto de regreso a pie. Según el relato de la centenaria, esas actividades hicieron que el movimiento físico estuviera incorporado naturalmente a su rutina.
“Ahora ya no soy capaz de hacer nada, solo sé comer”, dijo María Antonietta a Proyecto Happiness. “No me salto nunca ninguna comida”, aseguró.
Su alimentación estaba determinada por los productos disponibles en la zona. Durante los años de escasez y de guerra, no existía la posibilidad de elegir entre múltiples alimentos, por lo que su huerta aportaba productos como chauchas frescas y papas, que formaban parte de las comidas habituales.
La centenaria afirmó con humor que ahora no le hace asco a nada, salvo a las papas crudas. Entre sus hábitos diarios mencionó además el café por la mañana y una particularidad: “No tomo ningún medicamento, solo una copa de vino tinto”.
¿El consumo moderado de vino tinto tiene beneficios para la longevidad?
La investigación científica sobre la longevidad, particularmente los estudios realizados en las Zonas Azules como Cerdeña, respalda que el consumo moderado y regular de vino tinto aporta diversos beneficios para la salud cuando forma parte de un estilo de vida saludable.
El vino tinto aparece como una parte de la rutina de María Antonietta, pero su historia reúne otros factores: la alimentación, la actividad física, el entorno rural y las relaciones familiares. Estas características forman parte del estilo de vida asociado con las denominadas Zonas Azules, regiones estudiadas por la cantidad de personas que alcanzan edades avanzadas.
En Cerdeña se consume tradicionalmente vino elaborado con variedades locales como Cannonau. La investigación sobre estos hábitos destaca la presencia de flavonoides y otros compuestos presentes en la uva, entre ellos el resveratrol, que ha sido estudiado por sus posibles efectos sobre la salud cardiovascular y cerebral.
La mirada de una mujer que superó los 100 años
“Yo no me siento tan vieja”, aseguró María Antonietta, quien a pesar de haber superado el siglo de vida, mostró su buen sentido del humor y una valoración de las actividades que marcaron su vida. Para ella, trabajar, caminar, cultivar la tierra y mantener una alimentación sencilla fueron prácticas habituales, no estrategias diseñadas para su longevidad.
Al ser consultada sobre el secreto para superar los cien años, María Antonietta respondió: “Trabajar”. Para ella, no se trata de una fórmula mágica ni de un remedio especial, sino de una vida entera dedicada al esfuerzo físico continuo y la sencillez.
