A seis fechas del campeonato, los líderes de ambos grupos son equipos que no figuran entre los habituales protagonistas, mientras que los cinco grandes se encuentran fuera de los puestos de clasificación.
El campeonato argentino de fútbol presenta, a seis fechas disputadas, una situación que se ha repetido en los últimos torneos: la presencia de equipos no tradicionales en los primeros puestos y la ausencia de los clubes más grandes. Esta tendencia, que algunos denominan «tradición de la sorpresa», se ha consolidado en los campeonatos cortos, donde la paridad y la imprevisibilidad son características constantes.
En el Grupo A, el líder es Instituto de Córdoba, seguido por Gimnasia de Mendoza y Vélez (este último con un equipo juvenil). En el Grupo B, Argentinos Juniors ocupa el primer lugar, mientras que Sarmiento de Junín es segundo y Tigre tercero. Fuera de los ocho puestos de clasificación se encuentran Boca, San Lorenzo, Independiente, Racing y River, este último anteúltimo. También quedaron afuera, por ahora, equipos como Estudiantes de La Plata y Lanús.
Esta situación plantea un interrogante: ¿la imprevisibilidad del campeonato es resultado de un aumento del nivel de juego o de una baja en el nivel general? La dificultad de los equipos grandes para imponer su jerarquía, a pesar de contar con planteles de mayor costo, podría indicar una falta de superioridad clara. Sin embargo, el emparejamiento hacia abajo también genera un campeonato más disputado y atractivo para los hinchas de los equipos que suelen estar en los últimos puestos.
