El Hospital Interzonal de Niños Eva Perón registra un aumento sostenido de la demanda de atención e internación de adolescentes con patologías de salud mental asociadas al abuso de sustancias, según informó la directora asistencial del nosocomio, Dra. Patricia Rojas.
El Hospital Interzonal de Niños Eva Perón registra un aumento sostenido de la demanda de atención e internación de adolescentes con patologías de salud mental asociadas al abuso de sustancias. La directora asistencial del nosocomio, Dra. Patricia Rojas, señaló que se trata de un fenómeno que años atrás era poco frecuente y que actualmente forma parte de la demanda habitual del hospital.
Los casos se presentan principalmente a partir de los 12 años y con mayor frecuencia entre los 12 y los 15. Aunque también hubo pacientes más pequeños, la mayor demanda se concentra en adolescentes de ambos sexos.
Según explicó la médica, el alcohol aparece como uno de los consumos más frecuentes, aunque también se detectan casos vinculados con marihuana, cocaína, barbitúricos y psicofármacos. A esto se sumaron en los últimos años nuevas sustancias sintéticas. Los ingresos pueden producirse en situaciones de emergencia, con adolescentes que presentan excitación psicomotriz, descontrol o depresión del nivel de conciencia, lo que requiere la intervención inmediata de distintos profesionales. Esta situación llevó a conformar un equipo multidisciplinario y también generó la necesidad de ampliar los espacios disponibles.
“Hay momentos que también nos quedamos limitados, porque las salas destinadas para la atención de estos pacientes tienen que tener cierta particularidad y cuidados, infraestructura”, explicó.
Uno de los aspectos que más preocupa al equipo es que algunos adolescentes vuelven a ingresar después de haber sido desintoxicados y estabilizados durante la internación.
“Muchos de estos niños y adolescentes tienen recurrencia en la internación porque se hace la desintoxicación acá en el hospital, el paciente se estabiliza, pero al volver a su entorno, muchas veces familiar, genera nuevamente la continuidad de este abuso de sustancia”, advirtió Rojas.
La profesional explicó que el consumo no afecta únicamente la salud mental. También puede provocar consecuencias físicas vinculadas con la alimentación, las defensas del organismo y el desarrollo neurológico.
“Es la etapa fundamental del adolescente que tiene el empuje puberal, donde se va a desarrollar, donde van a crecer sus órganos en la forma definitiva, y esto va afectando y va dañando”, explicó.
Rojas destacó que el abordaje requiere la intervención de pediatras, psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y otros profesionales, tanto durante la internación como después del alta. La continuidad del tratamiento fuera del hospital constituye otro de los principales desafíos. La médica señaló que existen casos en los que el adolescente o su familia no logran sostener el seguimiento y esto favorece los reingresos.
A la par del crecimiento de la demanda, Rojas reconoció que los recursos disponibles resultan insuficientes para atender todos los casos.
“Faltan manos, porque hay más demanda de atención, hay más casos, y es difícil llegar a todos”, afirmó.
Frente a este escenario, la directora asistencial puso especial énfasis en la prevención y en la necesidad de que las familias puedan detectar cambios de conducta antes de que se produzca una situación de crisis.
“Estamos preparados para la asistencia, pero tenemos que prepararnos más para la prevención”, remarcó.
En ese sentido, pidió a padres, madres y tutores prestar atención a las modificaciones en el comportamiento de los adolescentes y realizar una consulta temprana.
“Hay formas que se van manifestando, que uno se da cuenta, como padre, madre o tutor, y eso debe llevar a hacer la consulta para poder advertir y prevenir situaciones más delicadas”, concluyó.
