El Informe Mundial sobre las Drogas 2026, presentado por la UNODC, registró 331 millones de consumidores de drogas ilícitas en 2024, un aumento del 34% en diez años, y 4.100 toneladas de clorhidrato de cocaína producidas, cuadruplicando el volumen de 2014.
El Informe Mundial sobre las Drogas 2026, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), fue presentado recientemente. Según el documento, en 2024 se registraron 331 millones de consumidores de drogas ilícitas en el mundo, lo que representa un aumento del 34% en comparación con diez años antes. Además, se contabilizaron cerca de 60 millones de personas con trastornos severos por consumo.
El informe indica que la producción mundial de clorhidrato de cocaína alcanzó en 2024 las 4.100 toneladas, cifra que cuadruplica el volumen registrado una década atrás. También se detectaron 755 nuevas sustancias psicoactivas en un solo año, según el informe.
El documento señala que Argentina y otros países del Cono Sur, como Chile, han dejado de ser meros corredores de tránsito para convertirse en centros de acopio, procesamiento y exportación hacia mercados de ultramar. En Catamarca, la Ruta Nacional N° 38, que atraviesa la provincia y conecta el Noroeste argentino con el Gran Buenos Aires, es un corredor por donde transitan estupefacientes de manera clandestina, según el informe. También se menciona un crecimiento del consumo local en la provincia, aunque con menor volumen que en los grandes centros urbanos.
El informe de la UNODC sostiene que el narcotráfico no puede combatirse solo con respuestas fragmentarias ni con una lógica exclusivamente punitiva. La sofisticación de las redes criminales exige una arquitectura de control que combine inteligencia criminal transnacional, modernización de los sistemas de detección en pasos fronterizos y puertos, e inversión sostenida en los organismos de control aduanero y policial, que en Argentina se han visto debilitados por sucesivos recortes presupuestarios.
El documento también destaca la necesidad de incorporar la dimensión sanitaria y preventiva. El aumento del consumo entre los jóvenes requiere políticas de salud pública de aplicación permanente, programas de prevención escolar y una red de tratamiento con alcance federal, que llegue a provincias como Catamarca.
