Un nuevo relevamiento en los Aleros de San Francisco, en el departamento Ancasti, identificó pictografías y morteros asociados a la Cultura Aguada, correspondientes al Período Medio. El sitio fue documentado en septiembre de 2012.
Un nuevo relevamiento en los Aleros de San Francisco, en el departamento Ancasti, identificó pictografías y morteros asociados a la Cultura Aguada, correspondientes al Período Medio. El sitio fue documentado en septiembre de 2012.
En el Alero de los Morteros, ubicado a 150 metros al noreste de los Aleros del Sapo y del Palo Borracho, se hallaron dos morteros tallados en la roca. El primero contiene vainas de cebil (Anadenanthera Colubrina) en su interior y alrededores, con una forma de batea alargada. El segundo presenta un tallado circular casi perfecto, de notable profundidad.
El panel pictográfico del alero, orientado al este, exhibe dos motivos principales: el primero muestra figuras de llamas realizadas con tinte grueso, una con esbozo de estómago resaltado y otra estilizada. La segunda representación, parcialmente deteriorada por agentes naturales, es una llama pintada de costado con trazos gruesos, con cabeza, cuello y parte del cuerpo visibles.
El alero se encuentra en medio de un bosque de cebil, vegetación cuyos frutos, junto con el cactus San Pedro (Trichocereus Pachanoi), son mencionados en la bibliografía sobre el uso de alucinógenos en la Cultura Aguada.
Según investigaciones de arqueólogos como Alberto Rex González, Omar Barrionuevo, Nicolás de la Fuente, Inés Gordillo, Alejandro Haber, Osvaldo Heredia, Néstor Kriscautzky, Samuel Lafone Quevedo, Ana María Lorandi, Ana María Llamazares, Víctor Núñez Regueiro, Asbjörn Pedersen, José Antonio Pérez Gollán, Adán Quiroga, Rodolfo Raffino, María Sempe de Gómez Llanes, Ángel Baltazar Segura, Antonio Serrano y José Togo, la Cultura Aguada alcanzó su apogeo entre los años 600 y 800 de nuestra era, con presencia en gran parte de Catamarca, norte de La Rioja y San Juan, así como en el Valle Calchaquí, San Pedro de Atacama y Cochabamba, Bolivia. Su declinación comenzó en el siglo IX, con posible desaparición total hacia el siglo X, atribuida a deterioro climático, menor precipitación pluvial y aumento de temperatura, según José Togo, Marta Baldini y Alberto Rex González.
Omar Barrionuevo, odontólogo y arqueólogo aficionado, documentó en el sitio de Nana Huasi, en las cumbres del cerro Ancasti, núcleos habitacionales de la Cultura Aguada con techos incendiados, posiblemente por incursiones de grupos del Chaco santiagueño.
