El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que propone espaciar la administración de vacunas infantiles y separar la vacuna triple viral, en un contexto de brote de sarampión. La comunidad médica expresó su desacuerdo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el lunes una orden ejecutiva en la que se pide espaciar la administración de vacunas a los niños. La medida se conoce en momentos en que millones de niños regresan a las aulas tras las vacaciones de verano y el país enfrenta la peor epidemia de sarampión en 35 años.
El secretario de Salud, Robert Kennedy Jr., conocido por su oposición a las vacunas, ha impulsado desde su nombramiento una revisión de las inmunizaciones, incluidas algunas utilizadas desde hace décadas.
Al presentar el texto, Trump mencionó en varias ocasiones un supuesto vínculo entre las inmunizaciones y el autismo, pese a la falta de evidencia científica al respecto. «Hace décadas, los niños recibían solo una pequeña fracción de las vacunas que se exigen hoy», dijo Trump. «En aquella época la gente tenía mucha mejor salud y, por supuesto, la elevada tasa de autismo que vemos hoy no existía», agregó. No obstante, reconoció que no sabe qué causa el autismo.
La orden ejecutiva recomienda separar las vacunas contra el sarampión, la rubéola y las paperas, en lugar de administrarlas en una sola inyección. También sugiere esperar hasta la adolescencia para la vacuna contra la hepatitis B.
Durante una conferencia telefónica con periodistas, Andrew Racine, presidente de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP), estimó que haría falta más de una década para desarrollar vacunas separadas homologadas en Estados Unidos. «Recomendamos seguir administrando a los niños una vacuna cuya seguridad está respaldada por décadas de datos», añadió Aaron M. Milstone, también de la AAP.
El gobierno federal no tiene autoridad para tomar directamente decisiones en materia de vacunas; los estados tienen la facultad de exigirlas a los estudiantes que quieran asistir a la escuela. Por lo tanto, la medida de Trump es más una recomendación que una orden.
Además de someter a revisión las inmunizaciones, el secretario de Salud ha modificado el calendario de inyecciones pediátricas y ha recortado fondos para el desarrollo de nuevas vacunas, lo que ha sido criticado por la comunidad médica y científica.
