Más de 200 efectivos policiales de Catamarca recibieron capacitación especializada para intervenir en situaciones que involucren a personas con trastorno del espectro autista (TEA), con el objetivo de evitar intervenciones violentas y mejorar la respuesta ante crisis.
Más de 200 efectivos policiales de Catamarca participaron de una capacitación específica para actuar ante situaciones que involucren a personas con trastorno del espectro autista (TEA). El objetivo fue claro: evitar intervenciones violentas por desconocimiento y mejorar la respuesta en crisis donde muchas conductas suelen ser malinterpretadas.
El comisario Renzo Pacheco explicó en La Mañana de El Esquiú (Radio El Esquiú 95.3) que el personal policial suele ser “el primer interventor” porque los llamados llegan al 911 o a las comisarías. Por eso, sostuvo que era necesario preparar a los agentes para reconocer estos cuadros y actuar de otra manera. “Muchas veces se interpreta como rebeldía, como desafío a la autoridad o señal de amenaza, y no es así”, señaló.
Según detalló, una persona con TEA puede evitar el contacto visual, mover brazos o manos, gritar o reaccionar ante ruidos intensos sin que eso implique agresividad. Durante la jornada, dictada por la Asociación de Padres de Personas con Autismo de Catamarca, se trabajó sobre medidas concretas: “Apagar la sirena, apagar las luces, mantener distancia, hablar con voz calma y no proceder inmediatamente a la reducción física”.
Pacheco remarcó: “La idea es que tengan una caja sensorial, los chicos en las distintas comisarías, como para cuando se interprete esta situación, no proceder inmediatamente a reducirlo al contacto físico, a expulsarlo, porque acrecentaríamos aún más la crisis”. Además, detalló que las “cajas sensoriales” o “mochilas sensoriales” tendrán objetos que ayuden a contener a la persona hasta la llegada de familiares o referentes afectivos. Mencionó pelotas con texturas, globos con harina y otros elementos de regulación sensorial.
Durante el encuentro también se compartieron testimonios de familias. Una madre relató que, ante una crisis de su hijo en un kiosco, escuchó de un comerciante: “Esto en mi época se arreglaba con dos cintazos”. El comisario agregó que las personas con TEA “corren mayor riesgo de ser víctimas de algún delito si no intervenimos rápidamente y si no entendemos la problemática”. Por eso anunció nuevas capacitaciones, entre ellas sobre salud mental.
