Tras el envío de la reforma electoral al Congreso, el oficialismo comenzó a diseñar estrategias alternativas ante la falta de consenso para suprimir las PASO.
Tras el envío de la reforma electoral al Congreso, el oficialismo comenzó a diseñar estrategias alternativas ante la falta de consenso para suprimir las PASO. Aunque la eliminación total es el objetivo de máxima del presidente Javier Milei, el rechazo anticipado de bloques aliados como el PRO y la UCR ha obligado a los operadores legislativos a considerar opciones intermedias para garantizar el avance del proyecto.
Entre las variantes que baraja la mesa política de Balcarce 50 figura la posibilidad de suspender las primarias —repitiendo el esquema de las elecciones de medio término de 2025— o transformar el sistema actual en uno de carácter optativo, eliminando la obligatoriedad del voto. Estas modificaciones buscan seducir a los sectores que se oponen a una reforma radical en un año clave para la reconfiguración de fuerzas.
El proyecto no solo se centra en las primarias; también incluye la modificación del financiamiento de los partidos políticos, la implementación de la Ficha Limpia y cambios en los requisitos para presentar listas. Como gesto hacia los gobernadores, el texto final mantendría el casillero de ‘lista completa’ en la boleta y descartaría el sistema de circunscripciones uninominales, buscando así blindar los apoyos necesarios para una sanción que, según admiten en las filas oficiales, requerirá un debate extenso similar al de la reforma laboral.
