Lanús volvió a quedarse con un lugar privilegiado en el fútbol continental. El equipo dirigido por Mauricio Pellegrino se coronó campeón de la Copa Sudamericana tras vencer por penales a Atlético Mineiro, en una final disputada en el estadio Defensores del Chaco, en Paraguay. El 0-0 del tiempo regular estiró la tensión hasta la definición desde los doce pasos, donde el Granate mostró mayor eficacia y desató el festejo de miles de hinchas.
La final fue cerrada y muy estudiada. Ambos equipos apostaron a la solidez defensiva y las situaciones claras escasearon a lo largo de los 90 minutos. Aun así, Lanús sostuvo su plan con paciencia y firmeza, evitando errores y manteniendo el control en los momentos decisivos.
En la tanda de penales, el conjunto argentino se mostró más certero y ganó 5-4, asegurando su segundo título en esta competencia internacional. El triunfo no solo significa una nueva estrella para la institución, sino también la clasificación a la próxima Copa Libertadores y la posibilidad de disputar la Recopa.
La conquista tiene un valor simbólico adicional: llega 12 años después de la última consagración en este mismo torneo, reafirmando el prestigio continental del club. Con este logro, Lanús suma su octavo título oficial y se ubica entre los equipos más ganadores de la Sudamericana.
