La automotriz confirmó la interrupción temporal de la fabricación de ambos modelos en la planta de Córdoba debido a la caída de la demanda local y regional. La medida afecta a la cadena autopartista y se extenderá hasta la segunda quincena de enero.
La automotriz Stellantis confirmó la suspensión temporal de la fabricación de las pick-ups Fiat Titano y RAM Dakota en la planta de Ferreyra, Córdoba, debido a la caída de la demanda local y regional. La medida, que afecta a uno de los polos industriales más importantes del país, se extenderá durante siete semanas y ya impacta en la cadena autopartista que gira alrededor de la automotriz, según informó la empresa a través de su sistema de programación industrial.
La producción de la Fiat Titano se detuvo a comienzos de octubre, mientras que la RAM Dakota se sumará al parate desde diciembre. El bache productivo se prolongará hasta la segunda quincena de enero, cuando está previsto el regreso del personal.
La suspensión responde a una retracción simultánea del mercado interno y de las exportaciones, especialmente hacia Brasil, principal destino regional de las pick-ups argentinas. La compañía busca readecuar sus niveles de stock y ajustar la planificación industrial.
La interrupción afecta a toda la cadena de valor autopartista, que depende de los calendarios de fabricación para organizar entregas y niveles de actividad. La empresa indicó que busca evitar una acumulación de stock en un contexto de demanda debilitada.
La medida se produce poco después de las declaraciones de Herlander Zola, presidente de Stellantis para Sudamérica, quien en medios brasileños no había descartado un eventual cierre de plantas en la Argentina. Ante la repercusión, la conducción corporativa desmintió de manera categórica cualquier plan de cierre o desinversión y aseguró que la medida actual es estrictamente coyuntural y vinculada a la dinámica del mercado regional.
La situación de Stellantis se inscribe en un escenario más amplio: varias terminales argentinas están ajustando turnos y volúmenes ante la contracción del mercado interno y la desaceleración de las exportaciones. La planta de Ferreyra, proyectada como un polo regional de pick-ups con inversiones millonarias, atraviesa un período de transición que podría extenderse hasta que el mercado brasileño muestre señales de recuperación.
