Un informe compara la violencia en Francia y el norte de Italia con la situación argentina, señalando la insatisfacción con la democracia y el aumento de la pobreza estructural.
Los análisis sobre la ola de violencia que afecta a Europa, con focos en Francia y el norte de Italia, coinciden en señalar la insatisfacción generalizada con el sistema democrático y la ineficacia de las expresiones políticas para canalizarla, según un informe difundido este martes.
La analista Virginie Raisson-Victor afirmó que «celebrar elecciones libres ya no alcanza» y que «el vínculo de la representación está roto». El documento menciona episodios de violencia callejera y radicalización política.
En Argentina, el informe recuerda la crisis de diciembre de 2001, que derivó en la renuncia del entonces presidente Fernando de la Rúa y cinco mandatarios en dos semanas. Según el texto, ese colapso reconfiguró el sistema político bajo la antinomia kirchnerismo-antikirchnerismo.
El documento sostiene que la consolidación de esa polarización fue acompañada por un aumento de la pobreza estructural. Tras el pico de 57,5% en octubre de 2002, la pobreza se estabilizó en torno a un tercio de la población. El INDEC informó que en el primer semestre de este año la pobreza alcanzó al 32,3% de la población, y entre los 15 y 29 años trepa al 36,9%.
La informalidad laboral se expandió hasta el 45%, el registro más alto desde que el INDEC publica la serie, según el informe.
El texto también señala que el 52% del padrón electoral de 2027 estará compuesto por votantes que cumplieron 18 años en 2001 o después, lo que representa 18,8 millones de personas.
Respecto a la medición de indicadores, el informe menciona que el kirchnerismo intervino el INDEC entre 2013 y 2015, y que el oficialismo libertario precipitó en febrero la renuncia de Marco Lavagna al postergar la aplicación de un nuevo sistema de medición de inflación. Además, indica que el presidente Javier Milei cuestiona públicamente los indicadores que no coinciden con su visión de la economía.
El documento afirma que Argentina es uno de los pocos países con más pobres que hace 25 años, mientras que la pobreza en América Latina se redujo a la mitad en ese período.
En cuanto a la identificación política, el Observatorio Pulsar de la UBA registró que el 42% de los argentinos no se identifica con ningún partido. Ese segmento, denominado «ningunistas», es el más numeroso y transversal, con menor interés por la política y una autoubicación ideológica menos polarizada.
En las elecciones del año pasado, La Libertad Avanza ganó con el ausentismo más alto desde 1983, que en la franja de 18 a 30 años llegó al 34,5%.
El informe concluye que la sociedad se repliega y desafía a la imaginación política, y sugiere mirar a Europa como una advertencia.
