Un estudio de C-P Consultora indica que la pérdida de ingresos llega al 27,8% para quienes pasan al cuentapropismo y al 13,9% para quienes acceden a un empleo no registrado. En el Gran Catamarca, la población ocupada bajó de 104.000 a 97.000 personas entre el primer y el segundo trimestre de 2024, según el INDEC.
Un informe de C-P Consultora reveló que pasar de un empleo registrado a uno no registrado implica para el trabajador una pérdida promedio de hasta el 27,8% de su salario real. El estudio distingue según el tipo de transición: quienes terminan trabajando por cuenta propia registran esa caída del 27,8% en sus ingresos reales, mientras que quienes pasan de un puesto registrado a un empleo no registrado pierden un 13,9% de su poder adquisitivo.
El mercado de trabajo atraviesa un proceso de precarización de carácter estructural, según el informe. La desocupación alcanzó el 7,9% en el segundo trimestre y el empleo no registrado comprende al 45% de los trabajadores. Casi la mitad de las personas ocupadas en el país trabaja sin aportes ni cobertura, al margen de las protecciones del derecho laboral.
La reducción de ingresos no es el único efecto. La pérdida de un empleo registrado implica también la pérdida de aportes jubilatorios, obra social, vacaciones pagas, aguinaldo y protección ante accidentes o despidos. Según el informe, quienes quedan fuera del sistema arrastran esa carencia hasta la vejez y la suma de casos individuales incide sobre el sistema previsional.
Pablo Moldovan, analista de C-P Consultora, afirmó que “lo que está creciendo es una forma de trabajo que es aún más precaria que la del asalariado informal”. El informe describe estas ocupaciones como vulnerables, sin salario fijo, sin jefe, sin lugar físico de trabajo y sin obra social.
En Catamarca, la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC correspondiente al aglomerado del Gran Catamarca (Capital, Valle Viejo y Fray Mamerto Esquiú) indica que la población ocupada bajó de 104.000 a 97.000 personas entre el primer y el segundo trimestre de este año, lo que representa unos 7.000 puestos menos en tres meses. La misma encuesta señala que trabajadores calificados pasaron a la inactividad o al cuentapropismo.
Los informes oficiales y los de consultoras privadas, con diferencias metodológicas, coinciden en que la mayor precarización laboral produce ingresos más bajos y, en consecuencia, más pobreza, según el relevamiento citado.
