Ubicada en la calle Defensa, a pocas cuadras del centro porteño, la Pulpería Argentina celebró su 312º aniversario. El establecimiento, que data de 1714, fue conventillo, tintorería, taller mecánico y sede de la Fundación San Telmo, y desde abril pasado está a cargo de Matías Pierrad. Ofrece gastronomía criolla, música en vivo y una colección de objetos históricos.
A pocas cuadras del centro de la ciudad de Buenos Aires, en la calle Defensa, la Pulpería Argentina cumplió 312 años. Según Matías Pierrad, actual encargado del lugar, «esta es la última pulpería que queda en la Ciudad de Buenos Aires».
La construcción original data de 1714 y de ella queda una pared. A lo largo de su historia funcionó como conventillo, tintorería, taller mecánico y sede de la Fundación San Telmo. También fue punto de encuentro de artistas como Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, León Ferrari, Xul Solar y Clorindo Testa.
En 2012, un matrimonio francés que había llegado al país para tomar un curso de español compró la propiedad y comenzó un trabajo de restauración con un equipo de arqueólogos. El lugar se llamó por algunos años «Pulpería Quilapán». Desde abril pasado, Pierrad está a cargo del establecimiento.
La pulpería exhibe una colección de objetos que incluye grilletes de esclavos, una mina marina del acorazado Graf Spee, dos pianolas de 1895, una balanza «de la suerte», escritos de Borges, la urna de la mesa 381 de las elecciones presidenciales de 1951, la cava personal de Juan Duarte y un inodoro de Justo José de Urquiza fabricado en Londres en 1856.
El menú incluye platos criollos como pastel de papas, locro, guiso de lentejas, empanadas y sándwiches. Parte de la elaboración está a cargo de la cooperativa «El pan nuestro de cada día», integrada por personas que han tenido problemas de consumo o han estado en situación de calle. La chef Soledad González, de 32 años, está a cargo de la cocina desde diciembre de 2025.
Los sábados se presenta el ciclo «Amor Amor», creado por la cantante Tita Print, con canciones de amor en clave de cumbia y ritmos latinoamericanos. La pulpería abre los viernes, sábados y domingos y comparte espacio con la feria de artesanos de San Telmo.
Según investigaciones del propio establecimiento, en el ejido urbano y suburbano porteño del siglo XIX existieron más de 2000 pulperías, una cada 86 habitantes. La primera de la que hay registros data de 1580 y fue gestionada por una mujer.
