En Casa de Catamarca en la Ciudad de Buenos Aires se realizó un conversatorio en el marco de los 200 años del nacimiento de Fray Mamerto Esquiú, con la participación del historiador Marcelo Gershani Oviedo y la diputada nacional mandato cumplido Silvana Ginocchio.
En el marco de los 200 años del natalicio de Fray Mamerto Esquiú, se realizó en la ciudad de Buenos Aires un conversatorio sobre la importancia del fraile catamarqueño en la construcción de la unidad nacional. El evento tuvo lugar en Casa de Catamarca en CABA y contó con la presencia de la diputada nacional mandato cumplido Silvana Ginocchio y del historiador Mgter. Marcelo Gershani Oviedo, integrantes de la Comisión Académica por el Bicentenario del Natalicio de Fray Mamerto Esquiú. La actividad contó con el impulso del gobierno provincial.
Durante la exposición, Gershani Oviedo convocó a profundizar en la figura del Beato en su rol político y modernizador en un país atravesado por las guerras internas. El historiador señaló que Esquiú fue el “Orador de la Constitución” por su papel en la pacificación y organización del Estado argentino. Según Gershani Oviedo, la intervención de Esquiú con el “Sermón de la Constitución” no fue un acto meramente eclesiástico, sino una acción política para evitar nuevas guerras civiles.
El historiador afirmó que Esquiú ocupaba cargos públicos y eclesiásticos que no buscaba, y que “renunciaba permanentemente y no le aceptaban la renuncia justamente porque se valoraba el valioso aporte que podía brindar”. También indicó que rechazó arzobispados influyentes de la época. Gershani Oviedo subrayó que Esquiú se formó intelectual y religiosamente en Catamarca, sin estudiar en Córdoba, Chuquisaca ni otros centros de altos estudios.
En relación con el contexto histórico, el historiador mencionó que Esquiú guardaba recuerdos de la decapitación del gobernador José Cubas en 1841 por fuerzas rosistas y los relatos de su padre, soldado español de las guerras de independencia. Gershani Oviedo sostuvo que Esquiú puso su oratoria al servicio de la paz y la organización nacional.
Esquiú participó en la convención que sancionó la constitución catamarqueña de 1855. En la sesión del 26 de septiembre de 1854 fijó criterios sobre las cualidades de los representantes del pueblo, quienes debían ser “dotados de saber, honradez, firmeza y patriotismo”. Según Gershani Oviedo, estas cualidades eran imprescindibles para discernir lo justo y lo bueno, no flaquear ante la tiranía o la demagogia y sacrificar afecciones privadas en aras del bien común.
El historiador afirmó que “es sumamente necesario que los catamarqueños conozcamos a Esquiú y nos apropiemos de su vida, obra y legado”, y lo definió como “uno de los catamarqueños más valiosos que parió nuestra tierra”.
