Un relevamiento de la red educativa Itinere, que incluye al colegio Northfield y otras siete instituciones del conurbano bonaerense, mostró que la prohibición del uso de celulares en horario escolar no redujo significativamente el tiempo total de pantalla diario de los estudiantes secundarios.
En abril de 2025, la red de escuelas privadas Itinere, a la que pertenecen el colegio Northfield y otras siete instituciones de la zona norte y sur del conurbano bonaerense, sumó la prohibición del uso de celulares en el nivel secundario, tanto en horas de clase como en recreos. La medida se sumó a la restricción ya vigente en el nivel primario desde el año anterior.
Según informaron las autoridades, la decisión se tomó en un contexto en el que miles de colegios del país y del mundo comenzaron a adoptar medidas similares ante una crisis de salud mental entre los alumnos. La ansiedad, la depresión y la abulia eran observadas por docentes, directivos y padres.
Especialistas en psicología y educación señalaron que el uso de celulares mantenía a los estudiantes confinados durante los recreos, con la mirada fija en pantallas de videojuegos o redes sociales como Instagram y TikTok.
Frente a ese escenario, la filosofía escolar de «celulares cero» buscó que los niños y adolescentes volvieran a jugar y socializar. Docentes reportaron que, semanas después de implementar la restricción, los chicos comenzaron a charlar, jugar a las cartas, a la mancha y al fútbol, y la dinámica en clase mejoró.
Sin embargo, en mayo de 2025, un mes después de aplicar la restricción en el nivel secundario, la red Itinere decidió medir con datos la efectividad de la medida. El relevamiento, repetido un año después, mostró que la prohibición no había impactado de manera significativa en la reducción del tiempo de pantalla de los alumnos.
Desde 2023 hasta la actualidad, los estudiantes de secundaria de los colegios analizados pasan entre 5 y 5 horas y 45 minutos diarios en sus celulares. «Si ponemos los resultados en otros términos, el tiempo de pantalla, de mantenerse estable a lo largo del año, equivale a 73 días al año o, dicho de otro modo, al 21,6% del día», compararon los investigadores en el informe.
El neurocientífico Alejo Barbuzza, miembro del equipo de investigación de la red Itinere, explicó: «Lo que creemos es que le ganan tiempo por fuera del cole, le sacan tiempo a actividades o le sacan tiempo al sueño, por la noche».
Los datos se obtuvieron a partir de los reportes de tiempo en pantalla de los propios smartphones de los estudiantes. «Nosotros primero pedimos autorización a las familias y les pedimos que ese día sus hijos lleven el celular al cole. Durante el día, entramos en diferentes aulas ya pactadas y les pedimos a los chicos si nos pueden mostrar su reporte de tiempo en pantalla, que aparece en la configuración de su celular. Todo se hace de manera voluntaria», detalló Barbuzza. En la edición 2026 se tomaron datos de 654 alumnos de secundaria de seis colegios.
Barbuzza señaló que muchos chicos se sorprenden al ver sus propios datos. «En general, los que más se sorprenden son los que más tiempo en pantalla tienen. Muchos piensan que usan el celular menos de lo que realmente lo usan. Hemos tenido casos de chicos con 12 y 13 horas por día, pero son pocos. También hay chicos que casi no usan el celular, aunque también son pocos», indicó.
Entre las aplicaciones más utilizadas, por cuarto año consecutivo se destacó TikTok, primera en el ranking de uso del 52% de los estudiantes, seguida de Instagram (19%) y WhatsApp (13%).
Darío Álvarez Klar, fundador y director general de la Red Educativa Itinere, afirmó: «El dato mata relato». Destacó que la principal preocupación es que el uso de celulares sigue siendo excesivo porque los chicos compensan fuera del horario escolar las horas que ya no pasan con sus dispositivos en el colegio. «Eso te genera chicos que llegan mal dormidos, de mal humor», sostuvo. «Nuestro gran lema es cambiar el hábito, y para eso no alcanza con limitar el uso de celulares frente a nosotros. La realidad es que el hábito no cambió».
Álvarez Klar resaltó la importancia de trabajar con las familias: «Colegio y familia somos patas de la misma mesa. Siempre esperamos que el otro ponga el límite».
El directivo calificó el uso de tecnología y del celular como problemático. «No hay que demonizarlo. No está mal usar el teléfono; lo que está mal es la cantidad de consumo. En los más chicos, lo peor es que muchas consecuencias del exceso de consumo no las ves inmediatamente», afirmó.
El relevamiento también evaluó la asociación entre el tiempo en pantalla y la salud mental. Se pidió a los estudiantes voluntarios que completaran cuestionarios sobre ansiedad generalizada, depresión, somnolencia diurna, tiempo de pantalla, adicción al celular y uso problemático de celulares. Luego se separó la muestra en dos grupos: quienes estaban por encima del punto de corte del cuestionario de uso problemático del celular y quienes estaban por debajo.
Los investigadores concluyeron: «Los estudiantes con un consumo problemático de redes sociales reportan un 53% más de ansiedad, un 56% más de depresión, un 25% más de somnolencia diurna y un 24% más de tiempo de pantalla». Aclararon que la metodología no permite inferir causalidad, sino una correlación.
A partir de los resultados de 2025, el colegio puso en marcha acciones de concientización con chicos y padres sobre el uso de dispositivos móviles, ludopatía y redes sociales. «La primera decisión es seguir sosteniendo esas medidas: reducción de uso, estimulación de espacios de salud, de bienestar y divulgar resultados con chicos, con padres y con docentes», sintetizó Álvarez Klar.
