La actividad se realizará el miércoles 22 de julio en el Predio Ferial, con una caminata sonora y una ronda abierta de canto con caja.
El colectivo Comadres de Eulalia llevará al Predio Ferial la segunda edición de Catamarca Retumba, una propuesta que convoca a copleras y copleros de distintos puntos de la provincia para compartir una caminata sonora y una ronda de canto con caja en el marco de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho 2026.
La actividad se realizará el miércoles 22 de julio, con punto de encuentro a las 16 horas en la explanada del Predio Ferial. Desde allí partirá la caminata por la caminería principal, recorriendo el Pabellón de Turismo para concluir en el Mercado Cultural, donde se desarrollará una ronda abierta de coplas, vidalas y tonadas, invitando al público a acompañar el recorrido.
Organizada por el colectivo Comadres de Eulalia, con el acompañamiento del Ministerio de Cultura, Turismo y Deporte, la iniciativa propone generar un espacio de encuentro entre quienes mantienen viva la tradición del canto con caja y quienes deseen acercarse a esta expresión cultural.
«La caja no es solamente un instrumento, es un símbolo vivo de la identidad catamarqueña. Con Catamarca Retumba queremos provocar un encuentro para caminar juntos, volver a la ronda y hacer que ese sonido ancestral siga uniendo generaciones», afirmó Anita Carrizo, integrante del colectivo Comadres de Eulalia.
En ese sentido, invitó a toda la comunidad a participar de la propuesta. «Si tienen una caja, que la traigan, sino que nos acompañen con sus palmas, con su voz, con sus pasos, con su canto o con sus propios instrumentos. Queremos que niñas, niños, jóvenes, personas mayores, familias y visitantes se sumen a esta ronda que celebra nuestra identidad», señaló.
La segunda edición de Catamarca Retumba reunirá a copleras y copleros de Fiambalá, Andalgalá, Santa María y otros rincones de la provincia. Además, se suma la coplera Cruz Farfán, al igual que en la primera edición.
«Soñamos con que el retumbar de las cajas vuelva a abrazar nuestros cerros y que ese eco nos recuerde quiénes somos», concluyó Anita Carrizo.
