El Ministerio de Salud recuerda las principales vías de contagio y los síntomas de esta enfermedad zoonótica, y brinda recomendaciones clave para evitar infecciones.
La enfermedad por hantavirus es una zoonosis emergente producida por un virus cuya transmisión al ser humano ocurre principalmente a través de roedores silvestres, que actúan como reservorios naturales. Estos animales presentan una infección crónica asintomática, eliminando el virus a través de la orina, saliva y excrementos.
Según un informe del Ministerio de Salud, la principal vía de contagio es la inhalación de aerosoles contaminados con partículas virales presentes en heces, orina o saliva de roedores infectados. La transmisión suele ocurrir al ingresar en el hábitat de los roedores, como áreas silvestres, zonas suburbanas, ambientes rurales, peri-domicilios, o durante actividades laborales o recreativas en lugares cerrados como galpones o depósitos infestados.
Asimismo, existe evidencia de transmisión persona a persona, por lo que las secreciones y otros fluidos humanos deben considerarse potencialmente peligrosos.
El síndrome cardiopulmonar por hantavirus puede manifestarse desde un cuadro leve con fiebre inespecífica hasta una forma grave con insuficiencia respiratoria aguda y shock cardiogénico. Los síntomas iniciales suelen parecerse a los de un estado gripal e incluyen: fiebre superior a 38°C, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea, sin compromiso de las vías respiratorias superiores.
Las autoridades sanitarias destacan que la detección y atención temprana son fundamentales para mejorar el pronóstico. Las formas clínicas de presentación pueden clasificarse en leves, moderadas y graves, por lo que se recomienda consultar al médico ante cualquier síntoma compatible y evitar el contacto con roedores y sus excrementos.
