El abogado querellante cuestionó la decisión judicial y señaló que la prescripción no borra el delito ni el dolor de las víctimas.
El reciente sobreseimiento del sacerdote Renato López Márquez generó fuertes críticas por parte de las víctimas y su representación legal. El abogado Sebastián Ibáñez, querellante en la causa de Gustavo Batallán, calificó la resolución como un acto que deja de lado la tutela judicial efectiva y el interés superior del niño, asegurando que la Corte de Justicia de la provincia se limitó a seguir el precedente «Ilarraz» de la Corte Suprema de la Nación.
Ibáñez destacó que tanto Batallán como Luis Monge, víctima de la segunda denuncia contra el sacerdote, ya anticipaban este desenlace debido a la composición de los tribunales superiores. Sin embargo, enfatizó que la prescripción es una cuestión técnica que «no borra el delito ni el dolor», y recordó las palabras de los sobrevivientes de Entre Ríos: «López Márquez, donde vaya, no va a dejar de ser un abusador, por más que para la justicia no tenga pena».
Finalmente, el abogado salió al cruce de las declaraciones de la defensa del clérigo, que alegaba que no se le permitió a López Márquez «probar su inocencia». Ibáñez fue tajante al respecto: «Él mismo impidió el juicio al aferrarse a la prescripción en todo momento. Si realmente quería demostrar su inocencia, debería haber permitido que el proceso llegara a debate oral para que las víctimas pudieran, por su parte, probar la culpabilidad».
