Las várices afectan a muchas personas, especialmente mujeres, pero existen métodos eficaces para diagnosticarlas y tratarlas. Conozca las opciones disponibles.
Las várices son una afección común que afecta la apariencia y salud de las piernas. Para diagnosticarlas, el profesional de salud realiza un examen físico, observando las piernas mientras el paciente está de pie para detectar hinchazón. También puede solicitar una ecografía Doppler venosa, una prueba indolora que evalúa el flujo sanguíneo en las venas y ayuda a detectar coágulos.
El tratamiento incluye medidas de autocuidado, uso de medias de compresión y, en casos más severos, procedimientos quirúrgicos o ambulatorios. Las medias de compresión, disponibles en farmacias o con receta médica, ayudan a que la sangre fluya adecuadamente. Si estas no son suficientes, se pueden considerar opciones como:
- Escleroterapia: inyección de una solución que cicatriza y cierra las venas varicosas.
- Tratamiento con láser: ráfagas de luz que hacen desaparecer la vena gradualmente.
- Procedimientos con catéter: uso de radiofrecuencia o energía láser para sellar venas grandes.
- Ligadura alta y extirpación venosa: ligadura y extracción de la vena mediante pequeñas incisiones.
- Flebectomía ambulatoria: extracción de venas pequeñas con pinchazos mínimos.
Para prevenir o aliviar los síntomas, se recomienda hacer ejercicio regularmente (como caminar), controlar el peso, reducir el consumo de sal, usar calzado cómodo y evitar ropa ajustada. También es beneficioso elevar las piernas por encima del nivel del corazón varios minutos al día y cambiar de posición con frecuencia para evitar estar sentado o de pie por largos períodos.
