La administración de Javier Milei decidió clausurar el ingreso de periodistas a la Casa Rosada, en una medida que se enmarca en las tensiones entre el Ejecutivo y los medios de comunicación.
El cierre del acceso de la prensa a la Casa Rosada forma parte de las últimas decisiones del presidente Javier Milei en relación con el oficio periodístico. Aunque en la escalada de críticas a los medios puedan encontrarse elementos vinculados con la necesidad de ocupar la agenda pública con otros temas, como las controversias en torno a Manuel Adorni, la criptoestafa LIBRA, las internas del gabinete y las dificultades económicas, analistas señalan que el mesianismo es un rasgo central de la personalidad del mandatario.
Según observadores políticos, se trata de una administración racional de una concepción que resulta incompatible con el ejercicio democrático, para la que cualquier diferencia con la postura oficial es considerada una herejía. El problema de Milei con la prensa no radica en supuestas maniobras de espionaje o en las noticias falsas que circulan en el ecosistema libertario, sino en que la prensa es el espacio donde se expresa una diversidad de opiniones inaceptable para quienes creen que existe una única Verdad indiscutible: la propia.
Milei sistematizó su postura contra la prensa al encomendar a su hermana Karina la articulación de La Libertad Avanza como partido nacional. Durante el lanzamiento del partido en Parque Lezama, el presidente desplegó un relato de la historia de la agrupación con tintes bíblicos, ungiendo a Karina como líder del movimiento y señalando a los medios como enemigos. En ese acto, Milei denunció un supuesto «apagón mediático» y arengó a sus seguidores contra los periodistas, a quienes calificó de «corruptos» y «ensobrados».
La medida de restringir el acceso a la Casa Rosada se suma a otros episodios que reflejan la tensión entre el Gobierno y la prensa, y ha generado reacciones encontradas en el ámbito político y social de Catamarca y el país.
