El secretario general de la Asociación Obrera Textil, Jorge González, alertó sobre la crítica situación del sector en Catamarca, con fábricas operando al 40% de su capacidad y riesgos de suspensiones o despidos.
El sector textil continúa atravesando una situación compleja en el país, y Catamarca no es la excepción. Jorge González, secretario general de la Asociación Obrera Textil (AOT), advirtió que la caída del consumo impacta directamente en la actividad y abre la posibilidad de nuevas suspensiones o despidos en el corto plazo.
En diálogo con Radio El Esquiú 95.3, González señaló: “No hay trabajo, porque no se vende”. Además, indicó que el escenario podría agravarse si no se revierte la tendencia actual.
El gremialista detalló que las fábricas textiles radicadas en Catamarca están operando a un 40% de su capacidad, muy por debajo de su potencial. También mencionó que el costo de la energía se ha convertido en un factor determinante que condiciona la competitividad local, ya que establecimientos de menor escala enfrentan facturas elevadas que encarecen el producto final frente a los bienes importados.
González cuestionó la apertura de importaciones, señalando que los productos del exterior llegan a precios más bajos, lo que dificulta la competencia para las fábricas provinciales. En este contexto, el consumidor opta por opciones más económicas, profundizando la retracción de la producción local.
Pese a la crítica situación, el titular de la AOT destacó la intervención del Gobierno de Catamarca y valoró las gestiones realizadas para evitar cierres o suspensiones, aunque remarcó que las medidas resultan insuficientes frente al panorama general.
Por su parte, el titular de la UIA Catamarca, Carlos Muia, también se refirió a la situación del sector textil a nivel nacional. “Aceptamos competir, pero queremos hacerlo con reglas equitativas”, afirmó, y agregó: “Hoy competimos con productos importados que no respetan nuestras normativas laborales ni ambientales”. Muia enfatizó que “si el sueldo apenas alcanza para el mes, no hay consumo y, sin consumo, se rompe el círculo virtuoso de la economía”, cuestionando las políticas que colocan a los textiles en desventaja.
