Manuel Manubens Calvet, cuya vida estuvo marcada por una prolongada batalla legal por una herencia millonaria, murió en la ciudad de Posadas. El deceso se produjo debido a complicaciones derivadas de una Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) que padecía desde hacía tiempo, a lo que se sumaba un diagnóstico de Alzheimer desde el año 2022.
Una búsqueda de identidad y patrimonio
La notoriedad pública de Manubens Calvet se originó en su insistente reclamo para ser reconocido como hijo del acaudalado terrateniente Juan Feliciano Manubens Calvet, fallecido en 1981. La fortuna del empresario, valuada en cientos de millones de dólares, tenía como herederos designados a sus sobrinos, ya que no existía un reconocimiento formal de descendencia directa.
Este conflicto, que se extendió por más de 40 años, enfrentó a Manuel contra los demás herederos en numerosos tribunales. En 1999, presentó una documentación que lo acreditaba como hijo, lo que le permitió legalmente adoptar el apellido Manubens Calvet. Hasta ese momento, figuraba en sus documentos como Manuel Maidana.
Giros judiciales y un final con acuerdo
El caso dio un vuelco en 2008 cuando un estudio de ADN solicitado por la justicia descartó el vínculo biológico con la familia Manubens Calvet. Pese a este resultado, el hombre mantuvo hasta el final su postura, argumentando que las pruebas habían sido manipuladas.
Su camino judicial también incluyó causas penales. Fue procesado y condenado por la presunta falsificación del acta de reconocimiento, aunque posteriormente fue absuelto de estos cargos. La maraña legal finalmente encontró una salida en 2020, cuando las partes alcanzaron un acuerdo extrajudicial que incluyó a Manuel en el reparto de los bienes.
El desenlace de una saga
Si bien el monto exacto nunca fue oficialmente confirmado, fuentes cercanas al caso indicaron que habría recibido una suma cercana a los cinco millones de dólares. Su historia, tejida con capítulos de controversia, persistencia y una búsqueda incansable de reconocimiento, se convirtió en un referente de los litigios sucesorios complejos en el país.
El fallecimiento de Manuel Manubens Calvet cierra así uno de los capítulos más extensos y singulares de la crónica judicial argentina, dejando atrás una disputa que trascendió los tribunales para instalarse en el imaginario público.
