La primera gira oficial de los reyes de Dinamarca, Federico X y Mary, por Australia concluyó tras seis días de una agenda intensa que mezcló compromisos de Estado con encuentros familiares. El viaje, iniciado el 14 de marzo, tuvo un significado especial para la soberana, quien nació en Tasmania y no había regresado a su tierra natal en un contexto oficial desde su proclamación.
Una agenda entre lo institucional y lo personal
La visita comenzó en el Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta, donde la pareja real fue recibida con una ceremonia tradicional del pueblo Anangu. Posteriormente, en Canberra, se desarrolló el segmento más protocolario del viaje. Los monarcas fueron recibidos por la gobernadora general, Samantha Mostyn, con honores militares que incluyeron una salva de 21 cañonazos.
La cena de Estado ofrecida en Government House fue uno de los puntos álgidos. Durante su discurso, el rey Federico dedicó palabras de agradecimiento a su esposa, reconociendo el sacrificio de dejar su hogar. «Mary, tuviste el valor de dejar tu amado hogar para construir uno nuevo conmigo, tan lejos. Australia es nuestro segundo hogar», expresó el soberano.
Un mensaje de unidad y compromiso
En sus intervenciones públicas, la reina Mary enfatizó el papel de puente entre las dos culturas que la formaron. Durante una visita al Real Jardín Botánico de Melbourne, declaró: «Regresar a Australia como reina es un honor que acepto con humildad y gratitud. Este lugar me formó. Mi compromiso es ser un vínculo eterno entre nuestras naciones».
La gira también incluyó un viaje privado a Hobart, en Tasmania, ciudad natal de la reina. Allí, además de un paseo por el frente marítimo, la pareja real mantuvo un encuentro con empresarios locales del sector de tecnologías sustentables, área de interés para la monarquía danesa.
Despedida emotiva y balance positivo
El cierre del viaje estuvo marcado por un momento familiar donde la reina, rompiendo brevemente el protocolo, se abrazó con su hermana y sobrinas antes de partir. A través de sus redes sociales, la familia real agradeció la recepción: «Nos vamos con el corazón lleno. Gracias por los recuerdos y por reafirmar que nuestra historia compartida es una conversación que se fortalece con el tiempo».
La visita, observada como un gesto de consolidación de la imagen de la pareja real tras rumores pasados, finalizó con un balance positivo, destacando la conexión emocional de la reina con su país de origen y su rol diplomático reforzado.
