La calificadora Moody’s encendió una nueva señal de alerta sobre el sistema financiero argentino al anticipar que la mora continuará en ascenso en los próximos meses, una realidad que ya se percibe desde mediados del 2025 y que preocupa a todo el sistema financiero y a la economía real.
Según el último informe, el deterioro en la calidad de la cartera ya es visible y responde, en gran medida, al fuerte crecimiento del crédito registrado durante 2025. Este proceso permitió ampliar el acceso al financiamiento, pero también incorporó segmentos de mayor riesgo, lo que comenzó a reflejarse en mayores niveles de incumplimiento.Los datos más recientes del BCRA, muestran que la morosidad del sector privado en el sistema alcanzó el 5,5% hacia fines de 2025, el nivel más alto desde 2021. El fenómeno se concentra especialmente en el crédito a familias, donde el ratio trepó al 9,3%, mientras que en el segmento corporativo se mantiene en niveles más acotados.
Según una comparación realizada por el Instituto Argentina Grande (IAG), la tasa de mora que sufren los bancos creció exponencialmente en casi dos años, tal como muestra el siguiente gráfico:
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El economista Hernán Letcher publicó hoy, 17/03, en sus redes que hay cinco bancos que acumulan más de 6 billones de pesos prestados pero con mora en los pagos:
- Banco Galicia: 2.153.169 millones de pesos (21,38% del total de préstamos)
- Banco Santander Argentina: 1.125.983 millones de pesos (14,44% del total de préstamos)
- Banco Nación: 1.028.311 millones de pesos (6,46% del total de préstamos)
- Banco BBVA Argentina: 884.522 millones de pesos (15,14% del total de préstamos)
- Banco Provincia: 828.042 millones de pesos (12,61% del total de préstamos)
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Los motivos detrás del aumento en la mora
Para Moody’s, esta tendencia no es coyuntural. La calificadora prevé que la mora seguirá escalando a medida que se ajusten las condiciones financieras y se modere el crecimiento del crédito, lo que impactará directamente en la rentabilidad del sistema bancario a través de mayores previsiones por incobrabilidad. En paralelo, el informe introduce otro factor de riesgo: el avance del crédito en dólares. La flexibilización de ciertas condiciones para otorgar financiamiento en moneda extranjera abre una ventana de crecimiento para el negocio financiero, pero también incrementa la exposición a descalces de moneda, esto podría significar mayor riesgo de incobrabilidad en caso de devaluación. El principal problema radica en que empresas o individuos que generan ingresos en pesos asumen deudas en dólares. En un escenario de estabilidad cambiaria, este esquema puede sostenerse. Sin embargo, ante una eventual devaluación, el peso de esas obligaciones podría dispararse, elevando el riesgo de incumplimiento.
La advertencia de Moody’s
Moody’s advierte que este fenómeno podría convertirse en un nuevo canal de deterioro de la cartera bancaria. La experiencia histórica argentina refuerza esa preocupación. Los descalces de moneda han sido un factor clave en crisis financieras previas, amplificando los efectos de los shocks cambiarios. Además, la combinación de tasas reales positivas y condiciones más estrictas de financiamiento comenzó a limitar la capacidad de pago de algunos sectores. Sumado a salarios que ajustan por debajo de la inflación, genera un problema de capacidad pagos para los tomadores de crédito. En el segundo semestre de 2025, las entidades endurecieron el acceso al crédito y restringieron refinanciaciones, lo que aceleró el deterioro de los indicadores de mora. En este escenario, la clave estará en el equilibrio entre expansión y prudencia. Un crecimiento del crédito sin adecuados controles de riesgo puede comprometer la estabilidad del sistema, mientras que un ajuste excesivo podría frenar la recuperación económica. La etapa de fuerte expansión del crédito está dando paso a un período donde la calidad de los activos y la gestión del riesgo —especialmente el cambiario— serán determinantes para sostener la solvencia del sector
