lunes, 16 de marzo de 2026 00:50
Cada vez más complicada parece la situación del presidente Javier Milei y algunas figuras claves de su entorno en la causa $LIBRA, una megaestafa en la cual el mandatario jugó un rol fundamental, sin el cual la maniobra jamás hubiera alcanzado semejante magnitud. En términos judiciales, la causa está en plena investigación judicial, aunque sin demasiado entusiasmo por parte de la justicia argentina ni del poder político, que incluso se ocupó de dilatar, retrasar y entorpecer todo lo posible las indagaciones de la comisión creada para esclarecer el tema en el Congreso de la Nación; donde libertarios y aliados pusieron todo su empeño por eludir explicaciones y precisiones. No obstante, lentamente se suman más y más elementos comprometedores, y a poco más de un año del escándalo el panorama oscurece para Milei.
$LIBRA es una criptomoneda creada en febrero de 2025, como parte del proyecto “Viva la libertad”. La criptomoneda fue promocionada por el presidente Milei, a través de sus redes sociales verificadas, donde se incluía nada menos que el código para poder comprar la criptomoneda. Pocos minutos después de creada, su valor aumentó un 1200 por ciento, pasando de 0,000001 a 5,20 dólares, para desplomarse inmediatamente después. En tres horas, los fundadores de la criptomoneda ganaron 286 millones de dólares a costa de 74.000 personas que invirtieron en la criptomoneda y vieron esfumarse su inversión, en una operación con características de estafa. La criptomoneda llegó a alcanzar los 4,4 mil millones de dólares estadounidenses antes de derrumbarse y perder el 95 por ciento de ese valor: el conocido sitio Coin Desk, especializado en bitcoin y monedas digitales, calificó la operación como “la mayor y más rápida destrucción de riqueza en la historia del comercio”, que se logró con la ayuda de Milei y su promoción. La criptomoneda resultó así, en tiempo récord, con ganancias multimillonarias para los ideólogos y pérdidas masivas para las personas que invirtieron en ella, desatando un escándalo político en torno a Javier y Karina Milei, y denuncias de estafa por parte de los inversores defraudados.
Los últimos elementos de la causa revelados sugieren que Milei no habría actuado ingenuamente, sino que se habría prestado a la maniobra a cambio de 5 millones de dólares. Frenéticos contactos telefónicos antes, durante y después de consumada la estafa, e incluso visitas directas de los involucrados a Milei, constituyen un conjunto de elementos casi imposibles de ignorar, incluso para esta justicia ciega para todo lo que no involucre a un peronista, y a la que le alcanzan las supuestas fotocopias de un cuaderno con apuntes de un chofer para avanzar en otros casos. Quizás tampoco suceda nada ahora, quizás tampoco se mueva la justicia norteamericana, con jurisdicción por el origen de muchos damnificados. Quizás no aparezca más el dinero. Pero el problema es otro, y no hay protección que le sirva a Milei: lo que pierde cada día es imagen, confianza y credibilidad, un capital que no se recupera. La idea de que los libertarios, autopresentados como inmaculados, son exactamente iguales a aquellos que decían venir a erradicar, avanza mucho más rápido que la prometida libertad..
El Esquiú.com
