Un análisis de datos sobre la oferta de turismo digital en América Latina y el Caribe revela que más del 50% de las experiencias disponibles se concentran en dos naciones: Perú, con el 25,7%, y México, con el 25,4%. Esta información proviene de un estudio realizado por Mabrian Technologies, una compañía de inteligencia turística que utiliza Big Data e Inteligencia Artificial para analizar el comportamiento de los viajeros y la dinámica de los destinos.
La investigación, que examinó la oferta en plataformas como Civitatis y GetYourGuide, muestra un mercado de actividades muy concentrado geográficamente. En un segundo nivel se ubican Colombia (8,4%), República Dominicana (7,7%), Brasil (6,1%) y Argentina (6,1%).
Sin embargo, más allá del ranking, lo significativo es el enfoque metodológico: este diagnóstico se obtuvo cruzando más de 30 fuentes globales de datos, realizando análisis semántico de reseñas, y estudiando patrones de demanda y comportamiento de gasto.
Del criterio intuitivo a la evidencia numérica
Según la firma, que forma parte de The Data Appeal Company –especializada en análisis algorítmico de reputación online–, los destinos ya no rivalizan solo por sus atractivos naturales o patrimonio cultural, sino también por su habilidad para interpretar información en tiempo real.
El informe indica que las experiencias culturales constituyen el 36,9% de la oferta y acaparan el 40,1% de las reseñas, confirmando la centralidad del turismo patrimonial en la región. El turismo activo (32% de la oferta) y las actividades en la naturaleza (14,9%) completan el podio.
No obstante, los números también señalan oportunidades: la gastronomía (11,2%) y el ocio nocturno muestran niveles de interés que superan la oferta disponible, lo que abre espacio para estrategias de diversificación.
Estrategia predictiva y desarrollo territorial
Para los destinos, el reto no es solo ampliar el catálogo de actividades, sino también distribuir la demanda en el territorio y diseñar experiencias que se alineen con perfiles específicos de viajeros.
En este sentido, el uso de inteligencia artificial permite:
- Identificar patrones emergentes de consumo.
- Analizar el sentimiento expresado en las reseñas.
- Predecir variaciones en la demanda.
- Detectar brechas entre la oferta disponible y el interés real.
La dirección es clara: transitar de una planificación turística basada en temporadas y estadísticas históricas hacia un modelo dinámico, guiado por datos.
En un mercado global de experiencias que crece aceleradamente, América Latina exhibe fortalezas, como su liderazgo cultural, pero también desafíos estructurales. La concentración en pocos países evidencia que aún existe margen para la especialización y el desarrollo regional.
Así, el sector turístico se convierte en un laboratorio concreto de cómo la inteligencia de datos comienza a influir en decisiones públicas y privadas, desde la promoción de destinos hasta las inversiones en infraestructura.
