domingo, 1 de marzo de 2026 22:20
El esperado regreso del gendarme argentino Nahuel Agustín Gallo al país tras su liberación en Venezuela no solo movilizó a su familia y generó repercusiones diplomáticas. También puso en el centro de la escena a la aeronave que lo trasladó desde Caracas hasta suelo argentino, un avión vinculado al entorno de Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), y con nexos empresariales que no pasan desapercibidos para analistas y círculos mediáticos.
Según el informe difundido por LA NACIÓN, la aeronave pertenece a Baires Fly, una firma frecuentemente asociada al propio Tapia, que fue puesta a disposición para facilitar el regreso del gendarme tras su liberación por parte del gobierno venezolano.
Pero el vuelo también tiene otra cara: en los registros societarios y de operaciones aeronáuticas aparece el nombre de Fred “Fred” Machado, un empresario argentino de 57 años radicado en Estados Unidos cuyo perfil ha resonado en causas judiciales tanto en Argentina como en aquel país norteamericano.
Machado, oriundo de Viedma, fue extraditado a Estados Unidos por presuntos delitos vinculados al narcotráfico, lavado de dinero y estafa, y enfrenta procesos judiciales en el Distrito Este de Texas que lo enfocan como miembro de una organización acusada de tráfico de drogas y lavado a través de operaciones aeronáuticas.
Aunque la AFA presentó la colaboración como un gesto institucional en un contexto humanitario, la presencia de una aeronave con conexiones empresariales complejas añadió una dimensión inesperada al episodio. La foto difundida antes del despegue mostraba a Gallo junto a dirigentes del máximo organismo del fútbol argentino, entre ellos Luciano Nakis y Fernando Isla Cáceres, reforzando la mezcla de fútbol, diplomacia y negocios detrás de la logística del vuelo.
La utilización de una aeronave con vínculos empresariales y judiciales pone el foco en una trama donde confluyen intereses deportivos, económicos y políticos. Si bien el reencuentro de Gallo con su país es celebrado como un hecho humanitario, el trasfondo del vuelo alimenta análisis y debates sobre transparencia, estructura societaria y relaciones de poder en Argentina.
En definitiva, el avión que trajo a Gallo a la Argentina no solo simboliza su regreso, sino que también expone redes de asociaciones empresariales y dirigenciales que ahora forman parte de la conversación pública en medio de un caso que ya marcó la agenda internacional de derechos humanos y relaciones exteriores.
