Maru Botana abrió su corazón para rememorar el suceso que transformó para siempre su realidad familiar: el fallecimiento de su hijo Facundo. A través de recuerdos que permanecen intactos, la reconocida pastelera y empresaria reconstruyó el contexto de aquellos días y las señales que, con el tiempo, adquirieron un peso simbólico inesperado.
En una entrevista íntima con Sofía Calvo para Hispaok, la conductora detalló cómo se gestaron esos días de ausencia. Maru se había tomado un breve descanso, dejando al pequeño al cuidado de sus abuelos: “Yo pedí permiso en el canal para ir cuatro días al sur. Decidí dejarlo con mis padres”.
Uno de los momentos más impactantes de su relato fue una frase casi premonitoria que pronunció antes de partir, mientras observaba a sus hijos despedirse del bebé: “Los chicos se iban con Berni y, cuando se van a despedir, yo había puesto a Facu en el medio de la cama. Cada uno se puso a los costados y yo les dije: ‘Chicos, parece que lo estuviesen velando’”, reveló.
Durante el viaje, el vínculo con su madre fue el puente para saber de Facundo. Entre llamadas constantes, la abuela buscaba formas de calmar al bebé. “Con mi mamá hablábamos todos los días, mañana, tarde y noche. A Facu le costaba dormir y ella pensaba que era porque se quedaba con hambre. Dijo: ‘Hoy le voy a dar una sopita’”, recordó Maru sobre aquellas horas previas al desenlace.
El llamado que cambió su vida
La tragedia golpeó en el silencio de la madrugada. Maru revivió con exactitud las palabras de su marido, Bernardo Solá, al darle la noticia a las cuatro de la mañana: “A las cuatro de la mañana, suena el teléfono… Yo tenía a mi abuela con neumonía y pensé que era ella. Pero mi mamá me dice ‘te voy a decir lo más feo que vas a escuchar en tu vida, falleció Facu’”.
La reacción inicial de la chef fue de una profunda desorientación y negación interna: “Fue tremendo. ¿Qué hacemos? ¿Qué hacemos ahora? Yo estaba como que se me apagó la luz. Entendí, pero no tenía seguridad”. Incluso admitió que guardaba la esperanza de que, al regresar, podría despertarlo y revertir la pesadilla.
El dolor no solo la envolvió a ella, sino que desató un caos emocional en sus otros hijos. La crudeza del momento quedó plasmada en el reclamo de su hijo mayor y el llanto compartido: “‘¿Por qué lo dejaste?’, me dijo el más grande. Cuando les contamos a los chicos, fue caótico. Gritaban como locos, fue una tortura”.
Embed – La SESIÓN de MARU BOTANA: TRANSITAR el DUELO por la MUERTE de un HIJO | Sofi Calvo
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