Juraron ayer los 23 senadores elegidos el pasado 26 de octubre y se inicia una nueva etapa en la Cámara Alta, donde el oficialismo gana terreno al triplicar su presencia, pero sigue obligado a buscar acuerdos con los dialoguistas para el quórum y aprobar las reformas anunciadas por el Gobierno.
El peronismo sufre un derrumbe histórico en el Senado al pasar de 34 a 28 bancas, su piso desde 1993, mientras permanece inmerso en su interna nacional con Cristina Kirchner enfrentada a Axel Kicillof. A eso se suma la tensión interna de esa bancada por la presión de los cuatro integrantes de Convicción Federal, que se mantendrán como bloque pese al intento de José Mayans de que haya una sola bancada.
El PRO también sufrió una merma en sus bancas como el radicalismo y contarán con 4 y 10 senadores, respectivamente. Sin embargo, ambos sectores serán clave para la estrategia del Gobierno que impulsa distintas reformas para la segunda parte del mandato de Javier Milei.
La jura estuvo cruzada por el caso de Lorena Villaverde, la senadora electa acusada de presuntos vínculos con el narcotráfico. La rionegrina estuvo presente en el Congreso pero se retiró antes de que Victoria Villarruel diera comienzo a la sesión. El libertario Ezequiel Atauche pidió que el pliego de Villaverde vuelva a la comisión de Asuntos Constitucionales porque no estaban los votos para consagrarla como senadora.
La sesión contó con la presencia de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien estuvo flanqueada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro del Interior, Diego Santilli. Detrás se ubicó Eduardo «Lule» Menem. Hubo cierta tensión entre Karina y Villarruel, quienes no compartieron saludo ni miradas durante la sesión. Villarruel giró las invitaciones a los gobernadores y se garantizó el espacio para Rolando Figueroa, Leandro Zdero y Gustavo Melella que concurrieron a la ceremonia y ocuparon el palco central.
Cruce entre Bullrich y Villarruel
La tensa relación entre Patricia Bullrich y Victoria Villarruel tuvo un nuevo capítulo al final de la sesión. La flamante jefa del bloque libertario pidió la palabra y la titular de la cámara alta se la negó en medio del reclamo del peronismo.
«Habíamos acordado ayer, todos los bloques presentes en reunión con los presidentes de bloque, que no iba a haber discursos ni ninguna intervención en la sesión de hoy», sostuvo Villarruel después de que Bullrich intentó sin éxito tomar la palabra. La exministra quiso dar un discurso pero nunca le abrieron el micrófono. «No puedo permitir el uso de la palabra porque la misma resultó de un acuerdo que tomaron todos los bloques», enfatizó Villarruel, y de inmediato levantó la sesión.
