Senado aprobó la Ley de Mercados de Créditos de Carbono: implicancias y críticas

Compartir:

Con 60 votos a favor y dos en contra, el Senado aprobó un proyecto de ley que regula los mercados de créditos de carbono. Especialistas advierten sobre los riesgos ambientales y la falta de comprensión de los legisladores sobre el tema.

Con 60 votos a favor y dos en contra, los senadores aprobaron un proyecto de ley sobre mercados de créditos de carbono. A partir de conversaciones con varios legisladores y de haber presenciado reuniones, se sostiene que la mayoría carece de una comprensión mínima del tema. En esas condiciones, votaron la norma.

La mayoría no podría explicar qué significan y cuál es la implicancia de los créditos de carbono. Una minoría lidera la discusión y actúa por cuenta y orden de un grupo de consultores y desarrolladores de este tipo de proyectos. Son esos actores los que influyen en la redacción de los dictámenes.

Actualmente existe un mercado voluntario de créditos de carbono que no requiere de una ley nacional. Son acuerdos entre privados que consisten en un comercio de papeles sin valor. Resulta llamativo que repentinamente se necesite la intervención del Estado. En tiempos desregulatorios y libertarios, es extraño que un asunto que se resuelve entre privados se convierta en una urgencia para el Congreso Nacional. Sorprende la premura.

El proyecto mezcla ese mercado voluntario con los mercados regulados previstos en el artículo 6 del Acuerdo de París. Estos créditos de carbono generados en la lógica del Artículo 6 tienen severas implicancias para las cuentas nacionales; impactan negativamente en el inventario de gases de efecto invernadero y alejan del cumplimiento de la meta (NDC).

Se trata de un negocio entre privados que tiene consecuencias colectivas. Esta es la razón por la cual estos mercados deben estar extremadamente regulados. El rol del Estado nacional es crucial, ya que representa los intereses y las obligaciones ante la comunidad internacional y ante el Acuerdo.

El Estado debe tener una política consistente en materia climática para tener un plan de acción de cumplimiento de la NDC y una estrategia de largo plazo. En ese contexto, deberá evaluar y autorizar las transacciones de créditos de carbono. No obstante, no se cuenta con esa estrategia. En este contexto, quien autorice la venta de créditos de carbono bajo el artículo 6 será un irresponsable que actúa sin medir las consecuencias de sus actos.

Para complicar todo aún más, todos los proyectos impulsados son basados en la naturaleza (bosques, humedales y praderas). Según se afirma, todo ese tipo de proyectos son fatalmente un fraude. Se trata de compensar capturas temporales de carbono biogénico con nuevas emisiones de carbono fósil, es decir, permisos para continuar contaminando.

Un tercero compra esos créditos para compensar sus emisiones producto de la quema de combustibles fósiles. El que vende (nosotros) se queda con el débito que debe ser contabilizado (sumando emisiones) en su propio inventario. A eso se llama el ajuste correspondiente.

Es cierto que la mayoría de los legisladores no creen o no consideran al cambio climático un problema real. Se les pediría a esos legisladores que se abstengan de votar un mecanismo que fue pensado para estimular proyectos de mitigación de emisiones. Sean coherentes, aunque sea en su negacionismo.

¿Qué proyectos serían legítimos? Proyectos energéticos y de carácter industrial, en donde se recortan emisiones fósiles en un lado y se contabilizan en otro. Allí, tanto las reducciones como las emisiones son permanentes y realmente contabilizables. En los proyectos basados en ecosistemas, la contabilidad es incierta, basada en supuestos, frágil en su permanencia y afectada por múltiples riesgos. Todos los proyectos que son sometidos a evaluaciones independientes terminan en escándalos o mostrando lo poco sólido de los números que se manifiestan.

Por último, todo esto tendrá consecuencias muy graves. Comenzará un proceso de desafectación de áreas hoy bajo algún régimen de protección (ley de bosques) para así generar ecosistemas en riesgo y de ese modo proponer proyectos de protección. Eso termina con la Ley de Bosques en un par de años.

Esto abre una caja de Pandora que la mayoría cree que no está viendo. Por supuesto que algunos otros lo ven, claro que lo están viendo.

También puede interesarte

Francisco Magallanes presentó «La Nutria», su segunda novela

El escritor Francisco Magallanes presentó "La Nutria", su segunda novela, en RDEsc por +Perfil. La obra parte de una remisería de barrio y aborda una búsqueda colectiva de la felicidad.

La cartelera teatral 2027 suma nombres fuertes

"Baraka", la comedia protagonizada por Campi, se suma a los estrenos de la cartelera teatral 2027 en la calle Corrientes. Conocé la fecha de estreno y el elenco.

Acciones bancarias argentinas cotizan por debajo de su valor patrimonial

Informe de Fortress Capital: el promedio de la relación precio-valor libros de seis bancos argentinos cayó a 0,82 veces. Morosidad y caída de actividad, entre los factores.

El riesgo país subió a 821 puntos y el Gobierno lo calificó como transitorio

El riesgo país argentino subió 20 puntos básicos y alcanzó los 821, su nivel más alto desde octubre de 2025. El vocero presidencial afirmó que la suba no altera a la gente de a pie.