Según la última medición del INDEC, la pobreza en personas de 65 años y más subió del 9,7% en 2025 al 14,8% en el primer semestre de 2026. La cobertura de medicamentos de PAMI descendió 10,8 puntos porcentuales entre 2023 y principios de 2025, y los precios de los fármacos más consumidos aumentaron 210,7% entre fines de 2023 y fines de 2024. El fin de la moratoria previsional afecta a cientos de personas en Catamarca.
La última medición del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmó que la pobreza creció en la Argentina. El dato más alto se registra en el desglose por edades: durante el primer semestre de 2026, el 14,8% de las personas de 65 años y más se encontraba por debajo de la línea de pobreza, frente al 9,7% registrado en 2025. La suba supera los cinco puntos porcentuales.
A esa realidad se suman los obstáculos que enfrentan los adultos mayores para acceder a bienes y servicios esenciales. Según información del PAMI, la cobertura promedio de medicamentos para sus afiliados descendió 10,8 puntos porcentuales entre 2023 y principios de 2025, al pasar del 85,7% al 74,9%.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señala que, entre fines de 2023 y fines de 2024, los medicamentos más consumidos por las personas mayores registraron un incremento del 210,7%.
Otro factor que condiciona el horizonte de miles de familias es el fin de la moratoria previsional promovida por el Gobierno nacional. Ese mecanismo permitía acceder a la jubilación a quienes trabajaron durante muchos años pero no pudieron completar los aportes exigidos, no por decisión propia sino porque sus empleadores no los realizaron. En una provincia como Catamarca, donde la informalidad laboral ha sido una constante histórica, la medida alcanza a cientos de personas que hoy quedan sin una cobertura previsional. Quienes ya se jubilaron por esa vía afrontan un descuento en sus haberes para cubrir los aportes faltantes. Quienes no llegaron a hacerlo quedan sin cobertura.
Las estadísticas oficiales describen una pauperización creciente de las personas en el último tramo de su existencia, que castiga con mayor rigor a las mujeres. Del universo de personas que lograron jubilarse mediante la moratoria, el doble de las beneficiarias fueron mujeres, quienes padecen en mayor medida el trabajo no registrado, en particular el doméstico y el de cuidado. A esa desventaja de origen se añade una brecha persistente en el segmento de adultos mayores: según datos de la Encuesta Permanente de Hogares, por cada $100 que percibe un varón por su jubilación, una mujer percibe, en promedio, $73. La desigualdad que se acumula a lo largo de la vida laboral se proyecta sobre la vejez.
Los números describen, en suma, una pauperización creciente de las personas en el último tramo de su existencia, que castiga con mayor rigor a las mujeres.
El informe del INDEC, los datos del PAMI y el análisis del CEPA configuran un cuadro de situación sobre los ingresos y el acceso a medicamentos de la población mayor. Las políticas activas para incrementar los ingresos de este sector y restablecer los programas de acceso a medicamentos son algunos de los puntos que quedan abiertos en el debate público.
