El lanzamiento está programado para el lunes desde Texas a las 7:15 hora local (12:15 GMT). La etapa superior del cohete buscará entrar en órbita y desplegar 26 satélites Starlink.
Tres años después de su primer vuelo de prueba, el megacohete Starship de SpaceX intentará alcanzar la órbita terrestre el lunes, un hito en el desarrollo de este vehículo de lanzamiento diseñado para futuras misiones a la Luna y Marte.
La compañía estadounidense SpaceX planea acelerar el ritmo con su decimocuarto vuelo de prueba. Este ensayo, que se prevé que dure unas diez horas, verá la etapa superior del cohete experimental entrar en órbita alrededor de la Tierra y desplegar 26 satélites Starlink de última generación.
El lanzamiento, programado desde Texas a las 7:15 hora local (12:15 GMT), podría deparar numerosas sorpresas, pues varias pruebas anteriores han terminado en explosiones.
Después de años de desarrollo y pruebas realizadas en Texas, SpaceX comenzó en 2023 a volar el cohete en su configuración completa, con el seguimiento intencional de trayectorias suborbitales, más seguras y menos complejas.
Tras los éxitos y fracasos de diversos vuelos, se han realizado numerosas modificaciones a este cohete, el objeto más grande y potente jamás lanzado al espacio. Sin embargo, aún quedan desafíos técnicos antes de que Starship, que Musk aspira a que sea totalmente reutilizable, pueda considerarse lista para vuelos comerciales o para llegar a la Luna o Marte.
A 28.000 km/h
Con esta nueva prueba, SpaceX prevé avanzar e inaugurar una «emocionante nueva fase» de desarrollo, que incluirá pruebas de reabastecimiento de combustible del cohete una vez en órbita.
Como medida de precaución, la nave espacial se lanzará el lunes en una trayectoria suborbital y, si todo va bien, realizará un segundo encendido para alcanzar la órbita, según informó la compañía.
«Esta es la parte más difícil», pues «requiere más fuerza y cálculos más complejos», declaró a la AFP Kathleen Curlee, analista espacial de la Universidad de Georgetown. «El cohete debe realizar diferentes maniobras al ser sometido a distintos niveles de gravedad» para alcanzar la altitud y velocidad necesarias, continuó.
En el caso de este vuelo, SpaceX busca una órbita circular a unos 275 km sobre la superficie terrestre, lo que requiere que Starship alcance una velocidad de aproximadamente 28.000 km/h. Si logra esta velocidad, la nave espacial intentará desplegar satélites para expandir la constelación de internet satelital de la compañía.
Presión pública
El cohete debería terminar su viaje en el Océano Pacífico, tras orbitar la Tierra seis veces. Su etapa inferior, llamada Super Heavy, que habrá impulsado todo el sistema, caerá de nuevo en las aguas del Golfo de México poco después del despegue. Esta vez SpaceX no ha previsto recuperarla con brazos robóticos.
Desde el punto de vista de la ingeniería, un lanzamiento exitoso por sí solo constituiría «un éxito», señala la investigadora. Pero para el público y los nuevos inversores de SpaceX, las expectativas son diferentes.
«Ahora necesitan realizar pruebas espectaculares», porque lo contrario sería «percibido como un fracaso por el público en general», dijo Curlee.
Fundamentalmente, si se tiene en cuenta que el desarrollo de Starship, de la cual una versión modificada está destinada al programa lunar de la NASA, ha sufrido numerosos retrasos, y que una empresa china ha logrado avances recientes en el campo de los cohetes reutilizables.
No obstante, SpaceX continúa dominando el mercado mundial de lanzamientos espaciales gracias a sus cohetes Falcon parcialmente reutilizables, e hizo de la asunción de riesgos su lema.
Sea exitoso o no, a este decimocuarto vuelo de prueba le seguirán, la misma semana, otros tres lanzamientos de cohetes de SpaceX, uno de los cuales transportará una tripulación de astronautas a la Estación Espacial Internacional (EEI).
