El partido terminó 3-1 con Rosario Central como campeón. El árbitro catamarqueño Andrés Herrera cobró un penal y anuló una posible expulsión, lo que generó reclamos del equipo platense.
La final de la Supercopa Internacional entre Rosario Central y Estudiantes se disputó en el estadio Madre de Ciudades, en Santiago del Estero, y finalizó con victoria de Rosario Central por 3-1. El árbitro del encuentro fue el catamarqueño Andrés Herrera.
Durante el partido se registraron tres jugadas que generaron reclamos por parte de los jugadores y el cuerpo técnico de Estudiantes.
La primera ocurrió a los 52 minutos del segundo tiempo, cuando el delantero de Rosario Central, Enzo Copetti, cayó sobre la línea del área tras una disputa con el defensor Leandro González Pirez. El VAR llamó a Herrera, quien inicialmente consideró que Copetti se había tirado, pero luego cambió su decisión y sancionó penal. Ángel Di María convirtió el gol y puso el 2-1 parcial. Tras la decisión, jugadores y el entrenador de Estudiantes, Alexander Medina, reclamaron al árbitro. Las cámaras enfocaron al presidente de Estudiantes, Juan Sebastián Verón, quien desde la tribuna aplaudió y sonrió.
La segunda situación se produjo cuando el defensor de Rosario Central, Elías Verón, cometió una infracción sobre Adolfo Gaich. Los jugadores de Estudiantes reclamaron tarjeta amarilla, lo que hubiera significado la expulsión de Verón, quien ya estaba amonestado. Herrera solo cobró la falta y no mostró la tarjeta. El entrenador de Rosario Central, Jorge Almirón, decidió sustituir a Verón inmediatamente después.
La tercera jugada polémica llegó tras un cabezazo de Gaich dentro del área. La pelota impactó entre el pecho y el brazo del defensor Ignacio Ovando. Los jugadores de Estudiantes reclamaron mano, pero Herrera no recurrió al VAR. Esto generó nuevos reclamos.
El partido finalizó con incidentes en el túnel, donde hubo empujones y corridas entre jugadores de ambos equipos. Rosario Central se consagró campeón de la Supercopa Internacional.
