El gobierno británico sostuvo que el desarrollo de hidrocarburos en el archipiélago es legítimo y afirmó no tener dudas sobre su soberanía. La Cancillería argentina reiteró el reclamo de descolonización.
El Reino Unido respondió al discurso del presidente Javier Milei en la Asamblea General de la ONU, donde reiteró el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. En un comunicado, los representantes británicos ante las Naciones Unidas afirmaron que el desarrollo de hidrocarburos en el archipiélago «es legítimo» y que no tienen «ninguna duda sobre su soberanía sobre las Islas Malvinas y Georgia del Sur y las Islas Sandwich del Sur, y las zonas marítimas circundantes de ambos territorios».
El texto añade: «La relación del Reino Unido con las Islas Malvinas y todos sus Territorios de Ultramar es moderna y se basa en la asociación, los valores compartidos y el derecho de los habitantes de cada territorio a determinar su propio futuro. Argentina sigue negando que este derecho humano fundamental se aplique a los habitantes de las Islas Malvinas y busca activamente oportunidades en foros internacionales para hacer valer su reivindicación de soberanía». Y agrega: «Este comportamiento es totalmente incompatible con los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas y no es el comportamiento que esperamos de una democracia».
Asimismo, el gobierno británico notificó formalmente que no negociará la soberanía de las Islas Malvinas sin el consentimiento de sus habitantes, basado en el principio de autodeterminación. Sostuvo que el apoyo a los ciudadanos de las Islas permanece «inquebrantable», al igual que la defensa de sus derechos a decidir su futuro. La confirmación fue presentada por Downing Street, a través del secretario de Asuntos Exteriores británico, Ed Miliband, luego de que Milei ratificara el reclamo de soberanía nacional en la Asamblea General.
La tensión actual se centra en el proyecto petrolero Sea Lion, luego de que el Gobierno Nacional implementara sanciones y enviara al Congreso un paquete legislativo con el objetivo de penalizar a las empresas involucradas en la explotación de hidrocarburos en las Islas sin autorización argentina. Esa postura provocó el rechazo británico, que calificó las medidas como «inaceptables» por ejercer jurisdicción extraterritorial hacia el libre comercio internacional. Por su parte, la Cancillería argentina instó nuevamente al Reino Unido a cumplir con sus «obligaciones internacionales de descolonización» y subrayó la importancia de reanudar el diálogo «de manera pacífica».
