Mariela Prieto, exparticipante de Gran Hermano, dialogó con LA NACION sobre su experiencia en el programa, su relación con Claudio ‘Turco’ García y diversos aspectos de su vida personal y profesional.
Mariela Prieto, pareja del exfutbolista Claudio “Turco” García, participó de la edición actual de Gran Hermano, donde resultó finalista. En una entrevista con LA NACION, Prieto se refirió a su experiencia en el programa, a su vínculo con García y a distintas etapas de su vida.
Consultada sobre cómo se sintió tras salir de la casa, Prieto afirmó: “Estoy feliz con haber llegado a finalista. Estoy muy contenta con la oportunidad que me dio Telefe”. Sobre el encierro, señaló que la adaptación no le resultó difícil y que adoptó la frase de Gran Hermano: “Lo que te enoja, te domina”. Además, destacó que la experiencia le permitió convivir con 25 personas desconocidas y que valora haber demostrado que, a su edad, puede seguir en competencia.
Al ser consultada sobre qué le genera enojo, respondió: “La injusticia es algo que no me gusta, por eso traté que mi juego sea noble”. También relató que su adolescencia fue “muy feliz”, que creció en el barrio de Flores y que desde los seis años practica danza y deportes. Mencionó que trabajó como modelo, en el Turismo Carretera y en publicidad.
En relación con la juventud actual, opinó: “La juventud de hoy es lo más lindo que nos puede pasar, está muy adelantada en un montón de cosas”. Sostuvo que las mujeres actuales “saben decir que no es no” y que se encuentran en una “etapa de ganadoras”.
Acerca de su rol como madre, dijo: “Para mí, la maternidad es tocar el cielo con las manos”. Es madre de Yamil García, futbolista, y próximamente será abuela.
Respecto a su relación con el Turco García, Prieto declaró: “Estoy con él. Claudio es una persona que siempre me dejó ser”. Explicó que García la apoyó para ingresar al reality y que, si bien aparecieron celos vinculados a su desempeño como bailarina, lo atribuyó a que “nunca me vio bailando”. Añadió: “Creo que lo que hizo fue resguardarme y que me permita ser yo al cien por ciento”.
