Comerciantes y gastronómicos de distintas localidades de Catamarca reportaron incrementos en las boletas de energía eléctrica que superan el millón de pesos, lo que llevó al cierre de algunos locales y a la posibilidad de nuevas medidas de protesta.
Con la llegada de las últimas facturas de energía eléctrica, comerciantes y gastronómicos de distintas localidades y villas turísticas de Catamarca advirtieron sobre el impacto de los nuevos valores, que en algunos casos superan el millón de pesos. Según señalaron, esto podría derivar en el cierre de locales y la pérdida de fuentes laborales.
Fernando Villafañez, comerciante de El Rodeo, declaró que las boletas recibidas son “superiores a un millón doscientos mil pesos por mes”, y agregó que “ningún comerciante de la villa puede sostener” ese monto. También indicó que el aumento fue del “trescientos o cuatrocientos por ciento en estos últimos meses”, y que el consumo es similar al del mismo período del año anterior.
Villafañez afirmó que el 30% de los comerciantes permanentes de la zona optó por cerrar sus puertas “porque no le daban los números”. Además, no descartó que vecinos y veraneantes afectados tomen medidas similares a las adoptadas en Belén, donde días atrás hubo una manifestación en la plaza principal en reclamo por los valores de las facturas.
En la Villa de Pomán, el presidente del Concejo Deliberante, Walter Centeno, señaló que las facturas llegan a varios vecinos por montos superiores a los 350.000 pesos, y que en su mayoría son empleados municipales con salarios que rondan los 450.000 pesos. “Vemos que ya es inaguantable”, expresó, y recordó que junto a concejales de Huillapima plantearon el primer reclamo ante los primeros incrementos y mantuvieron una reunión con el gobernador para solicitar subsidios.
La senadora provincial por Santa María, María Elena Lagoria, también se refirió a la situación y sostuvo que “las boletas llegan con aumentos” y que “el contexto social no es muy bueno”. Atribuyó los incrementos a políticas nacionales que, según dijo, “han venido a romper el tejido social” y “no favorecen a la clase trabajadora”.
