Las diputadas Laura Quintero y Natalia Herrera (GENERAR) cuestionaron una circular del Ministerio de Educación que restringe las declaraciones del personal docente a la prensa y denunciaron un uso selectivo del control de acceso a las escuelas.
Las diputadas Laura Quintero y Natalia Herrera, del bloque GENERAR, presentaron una queja formal contra el Ministerio de Educación y Trabajo de Catamarca por una circular que, según afirmaron, censura a docentes y directivos. El documento, emitido por la Supervisión Pedagógica de Secundaria Común y Rural y firmado por la supervisora Silvina Lorena Ramírez, establece pautas para la comunicación institucional y el procedimiento ante situaciones que afecten la presencialidad.
La circular ordena que toda consulta de periodistas o medios sobre suspensión de clases, asistencia o cuestiones internas sea derivada a la Dirección Provincial. Además, prohíbe al personal directivo o docente brindar declaraciones públicas que informen, anticipen o interpreten medidas de fuerza o de suspensión antes del dictado de la norma oficial. Ante requerimientos periodísticos, la única respuesta autorizada será la comunicada oficialmente por los canales institucionales.
En una conferencia de prensa, Quintero calificó al Gobierno provincial de «autoritario» por, según sus palabras, «cerrar puertas y silenciar voces». Recordó que el Ministerio se había comprometido, en la Comisión de Educación de la Legislatura, a revisar una circular anterior que ya restringía el control sobre las instituciones, y afirmó que esa promesa no se cumplió: «No solo no la revisaron, fueron por más. Ahora sacaron otra circular prohibiendo a los directivos y docentes hablar con la prensa».
Quintero también cuestionó lo que consideró una aplicación desigual de las restricciones de acceso a las escuelas: «Si sos diputado de la oposición, no podés entrar. Si sos un militante peronista con una remera partidaria, sí». Sostuvo que el objetivo de la medida es que «nadie controle, nadie denuncie y nadie conozca la realidad» y que, lejos de cuidar a las escuelas y a los alumnos, el Gobierno «está cuidando el poder». Además, dirigió sus críticas al gobernador Raúl Jalil y a la ministra de Educación y Trabajo, Verónica Soria, a quienes acusó de pretender resolver la crisis educativa «escondiéndola», y advirtió que las circulares no lograrán acallar sus reclamos en defensa de los docentes y los alumnos.
Por su parte, Natalia Herrera diferenció su rol como diputada del de otros funcionarios que, según dijo, visitan las escuelas «para hacer política, sacarse fotos con los chicos y participar de actos». Explicó que su tarea es «recorrer las escuelas, escuchar a los docentes, detectar los problemas y convertirlos en proyectos», y remarcó que la función del Ministerio es resolverlos. Consideró que las dos circulares surgieron porque «el control es incómodo»: una de ellas restringe el ingreso de personas ajenas a las instituciones e impide sacar fotos o filmar videos, mientras que la otra silencia al personal docente y le indica qué debe responder ante consultas.
Para cuestionar la aplicación de esas restricciones, Herrera exhibió una fotografía tomada dentro de una escuela del departamento Capayán, donde se observa a una joven con una remera de campaña con la leyenda «Gustavo 2027». Dijo que situaciones similares se repiten en Valle Viejo «y en tantos otros lugares».
También cuestionó la disposición de mantener las puertas de los establecimientos cerradas con llave: «¿Se imaginan si llega a ocurrir un temblor o cualquier otra emergencia?». Sobre la circular que restringe las declaraciones del personal docente, sostuvo que además «les dicen lo que tienen que responder».
