También hubo modificaciones en Arsat, el Correo Argentino y el área de Comunicación de la Casa Rosada.
El Gobierno nacional avanzó con una nueva reorganización que refuerza el poder de la Jefatura de Gabinete y amplía el margen de decisión de Diego Santilli sobre áreas consideradas clave. A través del Decreto 581, el Ejecutivo dispuso que el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) y la Agencia de Acceso a la Información Pública (AAIP) pasen a depender directamente de esa cartera.
La medida también redefine el esquema de control sobre otras empresas y organismos del Estado. Según lo establecido en la norma, Arsat y el Correo Argentino quedarán bajo la órbita del vicejefe de Gabinete, Gustavo Coria, uno de los funcionarios de mayor confianza dentro del equipo de Santilli. De esta manera, el Gobierno concentra en la Jefatura de Gabinete la supervisión de áreas vinculadas con telecomunicaciones, conectividad, datos públicos y logística estatal.
Desde la Casa Rosada explicaron que la decisión forma parte de un proceso de reordenamiento interno que busca simplificar la estructura administrativa y reducir niveles de conducción. En ese marco, se eliminaron direcciones, subsecretarías y otros cargos intermedios, sin que se creen nuevas dependencias. La intención oficial es achicar la estructura política y concentrar funciones en menos manos, en línea con el esquema de ajuste que impulsa la gestión libertaria.
Con el cambio, el ENACOM y la AAIP dejan de depender de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, encabezada por Darío Genua. El ENACOM es el organismo encargado de regular las telecomunicaciones y los servicios audiovisuales, mientras que la AAIP tiene a su cargo el acceso a la información pública y la protección de datos personales. Ambos organismos son considerados estratégicos por su incidencia en la relación entre el Estado, las empresas y los ciudadanos.
En paralelo, Coria asumirá la supervisión de Arsat, empresa clave para la conectividad satelital y la administración de la Red Federal de Fibra Óptica, además del Correo Argentino, que cumple un rol central en la distribución postal y en la logística de los procesos electorales nacionales. La decisión consolida su peso dentro del organigrama oficial y lo ubica al frente de áreas sensibles para la infraestructura y la operatoria del Estado.
La reorganización también alcanzó al área de Comunicación de la Casa Rosada. La Secretaría de Comunicación y Medios pasó a depender directamente de la Presidencia y absorbió nuevas subsecretarías y direcciones, mientras que la Subsecretaría de Comunicación y Actos de Gobierno quedó bajo la órbita de la Secretaría de Vocería Presidencial.
