Diego Santilli asume la Jefatura de Gabinete con la misión de implementar un sistema electoral que evite un balotaje en las presidenciales de 2025, mientras el kirchnerismo profundiza su fragmentación interna.
La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete suspende el programa de expansión de La Libertad Avanza como partido político y lo reemplaza por un sistema electoral que reduzca las posibilidades de una definición en balotaje de la contienda presidencial del año que viene.
En octubre de 2024, Javier Milei designó a Karina Milei como organizadora de La Libertad Avanza como partido nacional, en un acto realizado en Parque Lezama. La tregua con los gobernadores duró hasta los escarceos electorales del año siguiente.
El triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones nacionales de medio fue el desenlace de un proceso que demandó el auxilio del Tesoro de los Estados Unidos para evitar el desmadre económico tras la victoria del peronismo en las provinciales de Buenos Aires. La Libertad Avanza ganó las nacionales, pero no logró modificar significativamente los esquemas provinciales diseñados por la mayoría de los gobernadores.
El sueño libertario del partido hegemónico propio se subordinó a la construcción de herramientas más eficaces para procurar la reelección de Milei en primera vuelta, sin riesgo de balotaje contra un candidato que pueda canalizar el antimileísmo. “Provincias Unidas”, una estructura que se postuló como opción intermedia entre el kirchnerismo y el mileísmo, fracasó.
El éxito nacional empoderó a Karina Milei, que colocó a Manuel Adorni como Jefe de Gabinete. En el prolongado proceso de degradación del funcionario apareció la disidencia de Patricia Bullrich y los sondeos de Mauricio Macri para tratar de rearmar lo que fue Juntos por el Cambio.
La tarea asignada a Santilli es reforzar los vínculos con los gobernadores y proponer una reforma electoral que suplante las PASO por un sistema de colectoras, permitiendo que dos o más listas legislativas nacionales puedan ir bajo la candidatura presidencial de Milei. Este formato ofrece al disperso ecosistema político la posibilidad de competir bajo el paraguas del único dirigente con proyección nacional, exceptuando a Cristina Kirchner, que está presa.
El kirchnerismo responde con la exacerbación de un discurso tribal en el que cualquier potencial aliado debe cumplir con la imposición “Cristina Libre” y someterse al mando de la líder presa. Máximo Kirchner utilizó Parque Lezama el mes pasado para establecer las condiciones de la unidad kirchnerista. La demanda de sometimiento a “La Cámpora” se tornó particularmente intensa sobre el gobernador bonaerense Axel Kicillof.
El diputado camporista Francisco Tignanelli comparó a Kicillof con “El Lobo” Augusto Timoteo Vandor, sindicalista asesinado a tiros el 30 de junio de 1969. El intendente de Carmen de Areco, Iván Villagrán, afirmó: “Me encantaría Máximo presidente. Si bien los apellidos no son milagrosos, nos garantiza un sello de calidad. Es Kirchner”.
Santilli es el operador de la flexibilización libertaria en pos de la reelección de Milei; Máximo y sus arietes de “La Cámpora” acentúan la rigidez facciosa al extremo de demoler a Kicillof.
