La Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini y el Colegio Nacional de Buenos Aires activaron protocolos tras detectar un grupo de WhatsApp donde se compartían imágenes manipuladas con inteligencia artificial.
La Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini y el Colegio Nacional de Buenos Aires, ambos dependientes de la Universidad de Buenos Aires (UBA), están bajo investigación por un caso de violencia digital. La denuncia surgió tras descubrirse un grupo de WhatsApp en el que estudiantes compartían imágenes de compañeras modificadas con inteligencia artificial para alterar su apariencia y simular desnudos.
Según información difundida, alrededor de 50 alumnos, en su mayoría del Carlos Pellegrini, habrían participado del grupo. Algunas versiones indican que el material era comercializado entre los integrantes del chat.
La rectora del Carlos Pellegrini, Ana Barral, confirmó el hecho y señaló que la institución activó el protocolo de violencia de género y realizó presentaciones ante el Consejo de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires. Durante la semana se realizaron entrevistas con estudiantes y familias, se elaboraron informes y se brindó acompañamiento a las afectadas. Barral adelantó que, una vez concluida la investigación interna, se aplicarán las sanciones previstas por el reglamento escolar.
Algunas familias manifestaron preocupación por considerar que la respuesta de las autoridades fue insuficiente y reclamaron una intervención más firme.
El vicerrector del Colegio Nacional de Buenos Aires, Gustavo Romero, indicó que esa institución no recibió denuncias formales, aunque tomó conocimiento de la situación y puso en marcha acciones preventivas, además de informar a la comunidad educativa.
Ambos establecimientos repudiaron lo sucedido en comunicados oficiales y reafirmaron su compromiso con la prevención de la violencia digital y el uso responsable de las tecnologías.
La difusión del caso generó tensión dentro del Carlos Pellegrini. Según testimonios, algunos estudiantes increparon a quienes eran señalados como responsables, lo que derivó en incidentes a la salida del establecimiento. También circularon listas con supuestos involucrados, aunque algunas fuentes indicaron que incluían nombres de alumnos sin relación con los hechos. En ese contexto, aparecieron mensajes amenazantes escritos en bancos de las aulas, como: “Ustedes nos pueden delatar, pero no vamos a parar de desnudarlas y venderlas”.
Las autoridades continúan con las actuaciones administrativas para esclarecer lo ocurrido y determinar las responsabilidades individuales.
