Se trata de un inhibidor dirigido a mutaciones específicas que demostró reducir el riesgo de progresión tumoral en pacientes con gliomas difusos de bajo grado.
En Argentina ya se encuentra disponible una nueva terapia considerada un avance clave en el tratamiento del glioma, un tipo de cáncer que se origina en el cerebro a partir de células gliales y que, en sus formas difusas, representa uno de los tumores malignos primarios más frecuentes en adultos.
El nuevo tratamiento incorpora el uso de vorasidenib, un inhibidor dirigido a las enzimas IDH1 e IDH2 mutadas, indicado para pacientes con gliomas difusos de bajo grado que hayan sido previamente sometidos a cirugía. Se trata de la primera innovación terapéutica en más de dos décadas para este tipo de enfermedad.
El medicamento está destinado a pacientes con astrocitoma u oligodendroglioma de grado 2 con mutaciones específicas, y actúa bloqueando mecanismos clave que favorecen el crecimiento de las células tumorales. Su aprobación en el país se basó en estudios internacionales, entre ellos el ensayo clínico INDIGO, que demostró una reducción significativa en el riesgo de progresión de la enfermedad.
Según los datos del estudio, el tratamiento logró disminuir en un 61% el riesgo de avance del tumor, además de extender el tiempo de progresión libre de la enfermedad a 27,7 meses, frente a 11,1 meses en el grupo placebo. Estos resultados representan un cambio relevante en la evolución clínica de los pacientes.
Especialistas destacan que, hasta ahora, las principales opciones terapéuticas se limitaban a cirugía, radioterapia y quimioterapia. En este contexto, la llegada de una terapia dirigida permite un abordaje más personalizado, especialmente en pacientes con mutaciones en IDH, lo que podría mejorar la calidad de vida y retrasar el uso de tratamientos más agresivos.
El medicamento se administra por vía oral en forma de comprimidos diarios, lo que facilita su incorporación a la rutina de los pacientes bajo seguimiento médico. Expertos en neuro-oncología señalan que el diagnóstico temprano y el análisis molecular del tumor son claves para definir la estrategia terapéutica. En ese sentido, remarcan que la identificación de mutaciones como IDH permite una clasificación más precisa del glioma y abre la puerta a tratamientos específicos como el recientemente incorporado.
Con esta innovación, la comunidad médica considera que se abre una nueva etapa en el abordaje de los tumores cerebrales, tras casi 25 años sin avances significativos en este tipo de patologías.
