La expareja de Diego Maradona brindó testimonio este martes en el marco del juicio por su fallecimiento, describiendo el deterioro físico del exfutbolista y situaciones ocurridas en su entorno durante sus últimos meses de vida.
Verónica Ojeda declaró este martes en el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona y aportó nuevos detalles sobre el estado físico y el entorno del exfutbolista en sus últimos meses de vida. Durante su testimonio, Ojeda describió el deterioro que presentaba Maradona en una de las últimas veces que lo vio en Bella Vista: “Tenía la cara y las manos secas; los ojos amarillos”. También recordó que él le manifestó su intención de cambiar de vida: “Me quiero ir a vivir a Brandsen”.
Además, relató lo ocurrido el día del cumpleaños número 60 del exjugador, cuando lo visitó en Brandsen. Según indicó, lo encontró “dormido” y mencionó que Vanesa Morla habría señalado que “había que prepararlo para llevarlo” al estadio de Gimnasia y Esgrima La Plata. “Yo me quedé fuera de la cancha, a un costado y después Diego entró solo. Estuvo 10 minutos y reconoció que no estaba bien. Saludó a la gente, se levantó y se fue”, afirmó.
En otro tramo, Ojeda sostuvo que una persona del entorno, a quien identificó como “Charly”, le daba alcohol al exfutbolista. “Un día entré a la habitación y encontré marihuana, después llamé a Matías Morla”, relató, y agregó que cada vez que visitaba la vivienda “parecía el demonio de Tasmania”.
Asimismo, se refirió a las decisiones médicas previas a su fallecimiento. Indicó que el neurocirujano Leopoldo Luque le comunicó que era “indispensable” operar a Maradona por un hematoma subdural en la Clínica Olivos. Según su testimonio, tras la intervención, Luque junto a la psiquiatra Agustina Cosachov decidieron avanzar con la internación domiciliaria en Tigre. “Es muy difícil estar acá declarando de vuelta”, expresó Ojeda ante el tribunal, en una causa que busca determinar posibles responsabilidades en la muerte del ídolo argentino y que continúa sumando testimonios.
