En el marco de los 135 años de la Coronación Pontificia y el bicentenario del Beato Mamerto Esquiú, la ciudad vive una jornada de intensa fe y actividad económica con una multitudinaria procesión programada para la tarde.
La ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca se ha transformado este domingo en el epicentro de una de las manifestaciones de fe más importantes de la región. En el marco de los 135 años de la Coronación Pontificia de la Virgen y el bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, miles de peregrinos han colmado el casco céntrico.
El operativo de seguridad, a cargo de la Policía de la Provincia y Tránsito, mantiene un vallado estricto a 100 metros de la Plaza 25 de Mayo, con cortes estratégicos en esquinas clave como Maipú y San Martín, permitiendo que el ingreso a la Catedral Basílica sea exclusivamente peatonal. El cielo nublado y una temperatura agradable de 26°C han brindado un alivio necesario para los devotos que llegan desde distintos puntos del país.
Entre los testimonios recogidos en las inmediaciones de la plaza, destacan grupos como «Los Rezagados», un conjunto de ciclistas santiagueños que recorrieron kilómetros para cumplir sus promesas. «Venimos por la fe y para pedir por la familia», señalaron los fieles, quienes reflejan el sentir de la gran mayoría de los visitantes que hoy ocupan bares y plazas a la espera del evento central.
La economía local también vive una jornada de intensa actividad. Sobre la calle Sarmiento, una feria de emprendedores y vendedores ambulantes ofrece desde imágenes religiosas hasta productos regionales. Arturo, un vendedor llegado de San Cayetano, Tucumán, destacó la importancia de la fecha: «Venimos todos los años a Catamarca a rebuscársela; la situación económica está difícil, pero la fe nos mueve a seguir adelante». En su puesto, las tradicionales «milhojas» y «lenguas de suegra» se venden a mil pesos, siendo de lo más solicitado por quienes almuerzan en la zona.
La procesión está programada para iniciar a las 17:30 horas desde el Paseo General Navarro (La Alameda), precisamente donde se ubica la imagen de la Corona Gigante. Desde allí, la sagrada imagen de la Virgen del Valle será trasladada hacia la Catedral, acompañada por una multitud que, según se prevé, superará ampliamente las expectativas de años anteriores. El cierre de este septenario representa no solo un evento religioso, sino un momento de profunda unión para los peregrinos que, como Luis de Santiago del Estero, piden «que el país mejore y nos vaya bien a todos».
