La figura de Mohamed Salah trasciende las canchas para convertirse en el símbolo deportivo de una nación. A sus 34 años, el capitán de Egipto afronta el Mundial 2026 en Norteamérica con el peso de las expectativas de millones de compatriotas y el objetivo claro de romper la mala racha histórica de su selección en el máximo torneo de fútbol.
Un legado que busca su consagración definitiva
Con una trayectoria brillante en Europa, donde ha levantado los títulos más prestigiosos con el Liverpool, Salah aún tiene una cuenta pendiente con su país. Su único Mundial hasta la fecha fue Rusia 2018, donde, a pesar de anotar dos goles, Egipto no pudo superar la primera fase del torneo. Ahora, con un rol de liderazgo aún más marcado, el delantero pretende guiar a su equipo más allá de ese escollo.
El camino a 2026 y un réord en las eliminatorias
El proceso clasificatorio para la próxima cita mundialista volvió a tener a Salah como protagonista absoluto. No solo fue fundamental en el regreso de los ‘Faraones’ al certamen, sino que además se convirtió en el máximo goleador histórico de las eliminatorias africanas, consolidando su estatus de leyenda viva del fútbol del continente.
Un grupo exigente y un desafío histórico
Egipto conocerá rivales de diversa contextura en el Grupo G, donde compartirá zona con Bélgica, Irán y Nueva Zelanda. El desafío no es menor, pero el combinado norteafricano llega con un plantel renovado y mayor experiencia internacional. El objetivo primordial, y aún no logrado en sus tres participaciones previas (1934, 1990 y 2018), es conseguir su primera victoria en un partido de Copa del Mundo.
De Nagrig al mundo: la trayectoria de un ícono
Originario de la pequeña localidad de Nagrig, en el delta del Nilo, Salah forjó su carrera con base en una velocidad desbordante y una habilidad técnica excepcional. Tras debutar en su país, su talento lo llevó a Suiza (Basilea), para luego dar el salto a la Premier League inglesa con el Chelsea. Su consolidación llegó en la Serie A italiana, con Fiorentina y Roma, antes de explotar definitivamente en el Liverpool, donde escribió las páginas más gloriosas de su carrera clubística.
El Mundial 2026 se presenta, por tanto, como el escenario ideal para que Mohamed Salah selle su legado no solo como el mejor futbolista egipcio de todos los tiempos, sino como el líder que llevó a los ‘Faraones’ a dar un paso histórico en la máxima cita futbolística del planeta.
