Tras 448 días de cautiverio en Venezuela, el gendarme Nahuel Gallo fue capturado por la tóxica trama política argentina, debido a que lo liberaron por gestiones de la AFA de Claudio “Chiqui” Tapia y no del Estado nacional.
Lo singular del rescate obedece a que la Casa Rosada instiga las investigaciones judiciales sobre los turbios entuertos financieros perpetrados en la institución futbolística. Tapia desarrolló las tratativas para la liberación con todo sigilo, con el obvio propósito de fortalecerse en el marco de esta pelea y tratar de fisurar el cerco judicial que se cierne sobre él, pero el Gobierno registró el golpe político y procedió a lo que podría considerarse una operación de contra-rescate. Apenas el liberado aterrizó en Ezeiza, se apoderó de él para impedir que el cacique futbolero continuara sacando provecho de su hazaña y, en cambio, explotarlo a favor del oficialismo.
Para estos personajes, Gallo no es un héroe o una pobre víctima del régimen venezolano, sino un botín.
“Gracias a un trabajo silencioso y mancomunado con la Federación Venezolana de Fútbol y CONMEBOL, hoy, después de 448 días, Nahuel Gallo regresa a Argentina y puede reencontrarse con su familia. El fútbol nos une, trasciende fronteras y demuestra que siempre es posible construir puentes para el entendimiento y la cooperación”, posteó el titular de la AFA en cuanto la noticia tomó estado público, poco antes del mensaje de Javier Milei al Congreso.
El Presidente no aludió al tema, pero al día siguiente envió a su Canciller, Pablo Quirno, a tratar de reencauzar la interpretación de la historia. El funcionario le recriminó a la AFA por “negociar con los secuestradores”.
«No sabemos el detalle de lo que fue la comodidad que tiene el régimen venezolano en entregarle a una persona afín a su gobierno”, dijo.
Nadie le indicó que el gobierno de Venezuela, a cargo de Delcy Rodríguez, es también afín al de los Estados Unidos de su admirado Donald Trump, pero consideró que Tapia no habría logrado sus mezquinos objetivos sin «las acciones de Estados Unidos el 3 de enero» que derivaron en la detención de Nicolás Maduro.
Tras 448 días de cautiverio en Venezuela, Nahuel Gallo fue capturado por la tóxica trama de la política argentina. Tras 448 días de cautiverio en Venezuela, Nahuel Gallo fue capturado por la tóxica trama de la política argentina.
El miércoles, flanqueado –o controlado, no está muy claro- por el mismo Quirno, la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva y el jefe de Gendarmería Claudio Brilloni, el gendarme ofreció una conferencia de prensa en la que relató su experiencia en las mazmorras bolivarianas. Para impedir que le hicieran decir cosas inconvenientes, no se permitieron preguntas de los periodistas. Si hubo problemas en la entrevista de Milei con Jony Viale por el caso LIBRA, qué esperar de los siempre acechantes ensobrados.
A continuación, pasó al frente la senadora nacional y ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich, que no iba a privarse de exhibir el trofeo arrebatado a Tapia. Se reunió con Gallo en el Senado y repitió el guión de Quirno con un añadido: el gendarme se negó a satisfacer un pedido de los esbirros de la AFA para que les agradeciera su liberación públicamente.
«Él comentó que, cuando lo fueron a buscar, se enteró en ese momento que había un avión en donde había dos representantes de AFA, que después le dijeron que diga que había sido la AFA. Decidió no decirlo, porque él sabe que su país estuvo siempre», reveló Bullrich, sin olvidar que «hubo un intento de apropiación» por parte de la AFA, ya que «ellos podían llegar a Delcy Rodríguez». Extraordinario lo de Tapia: tiene más influencia sobre Delcy Rodríguez que el amigo Trump.
Del emotivo y confesional encuentro participaron el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, el senador libertario Agustín Monteverde y el radical Maximiliano Abad.
La vicepresidenta Victoria Villarruel no fue invitada. Antes devolverle el preso al “Chiqui” que darle participación a tamaña bruja.
