El regreso de Nahuel Gallo a Argentina representó un momento histórico y cargado de emoción. Al iniciar su intervención, expresó: “El domingo fue un día muy significativo para todos los argentinos. Estoy nuevamente en mi país y con mi familia. Durante todo este tiempo, el gobierno trabajó incansablemente para que pudiera regresar a casa. Gracias al Ministerio de Seguridad, a mi familia y a la Gendarmería por cuidarme”.
Destacó la colaboración de organismos internacionales y aliados como Estados Unidos, Italia, Israel y ONG que prefirieron mantener el anonimato, y enfatizó que “lo más importante hoy es esto: estoy en Argentina, libre y junto a mis seres queridos. Al mismo tiempo, seguiremos trabajando para lograr la pronta liberación de Germán Giuliani, quien permanece detenido en Venezuela”.
Gallo relató brevemente las condiciones en las que estuvo detenido, describiendo el “Rodeo I” como un lugar de extrema presión psicológica: “El Rodeo I no es un lugar muy bueno, es un lugar de bastante tortura psicológica, y no muy grata para contarla en estos momentos. Había veinticuatro extranjeros más que estaban esperando ser liberados. Cada día era incertidumbre total: no sabías si ibas a ser trasladado, si ibas a estar libre o qué iba a pasar”.
La incomunicación y la acusación de delitos injustos hicieron que cada jornada se convirtiera en un desafío extremo, pero Gallo contó cómo logró mantenerse firme: “Gracias a Dios, mi fortaleza mental y pensar en mi hijo me mantuvieron fuerte. No es fácil estar incomunicado ni haber perdido la libertad injustamente, ni que te acusen de delitos que no cometiste”.
En varias ocasiones, el Nahuel aclaró que todavía necesita tiempo para procesar y contar todo lo vivido: “No quiero contar las cosas y las atrocidades que hicieron. No puedo todavía, no me siento preparado. Le pido mi tiempo. Acá estoy en mi casa, me siento tranquilo, estoy bien, veo a mi familia, pero necesito tiempo para poder dar toda la información correctamente”.
El gendarme también hizo un emotivo llamado a organismos internacionales y medios de comunicación para no olvidar a los presos políticos extranjeros: “Hablo por los veinticuatro extranjeros que siguen en el Rodeo I y en otros penales. No bajen los brazos, por favor, ayuden a esa gente. Esto no terminó. Mientras ellos sigan allí, yo no estoy completamente libre”. Destacó la solidaridad que se generaba entre los detenidos: “Conocí a muchísimos venezolanos que me ayudaron, así sea con una media me han ayudado, porque los extranjeros no teníamos visita, no teníamos llamada”.
En medio del cautiverio, Gallo encontró en la creatividad un modo de mantener su identidad y esperanza. Relató con emoción: “Derretía jabón celeste y blanco y hacía mi bandera. Era lo único que me hacía sentir que estaba en casa. Siempre canté el Himno Nacional con orgullo, no solo como gendarme, sino como ciudadano argentino. Aunque me la rayaron varias veces, la volví a hacer”.
Asimismo, expresó su agradecimiento a todas las instituciones y organismos que trabajaron por su liberación: “No puedo dar nombres, pero agradezco a toda la Argentina y a todos los organismos internacionales que me acompañaron. Estoy feliz de estar nuevamente en mi casa y en mi patria. Pero mientras los demás extranjeros sigan detenidos, mi compromiso no termina. No olvidemos Venezuela y a todos los que todavía esperan libertad”.
Nahuel Gallo cerró su conferencia con un mensaje poderoso sobre la injusticia que viven otros detenidos: “Hasta que no estén libres los veinticuatro extranjeros que permanecen allí, no me considero completamente libre. Esto sigue siendo un llamado a la conciencia internacional, a la presión y al apoyo de todos los países y organizaciones”.
