lunes, 2 de febrero de 2026 22:15
La Gruta de la Virgen del Valle volvió a convertirse en escenario de encuentro para vecinos y turistas que, al caer la tarde, se acercan por distintos motivos: hacer ejercicio, compartir en familia, agradecer favores o simplemente encontrar un momento de paz.
Durante un recorrido por el predio, muchas personas coincidieron en que el lugar ofrece tranquilidad y energías positivas. “Vengo todos los días a caminar, es una necesidad. Me ayuda a despejar la mente”, contó una vecina. Otras personas destacaron que eligen ese horario porque el clima es más agradable y permite salir con hijos y familiares.
Para muchos, la motivación va más allá de lo físico. La fe ocupa un lugar central. Una mujer relató emocionada cómo se volvió devota tras atravesar un momento crítico con la salud de su hija. “Le pedí a la Virgen cuando mi hija estaba muy grave. Hoy, diez años después, sigo agradeciendo cada día porque la tengo conmigo”, expresó.
Los comerciantes del predio también compartieron testimonios de visitantes que llegan desde otras provincias para cumplir promesas o agradecer lo que consideran milagros. “La gente viene a hacer promesas y a cumplirlas. Muchos cuentan historias muy fuertes, de enfermedades superadas o situaciones difíciles que lograron atravesar”, señaló uno de los vendedores.
Turistas de Buenos Aires que recorrían el lugar destacaron el paisaje, el clima y la calidez del entorno. “Es hermoso, muy tranquilo. Los paisajes son únicos”, afirmaron, recomendando además otros atractivos turísticos de la provincia.
El complejo, que funciona desde 2021 con infraestructura renovada para comerciantes y visitantes, cuenta con seguridad permanente y un entorno natural que invita tanto a la reflexión espiritual como a la recreación.
Así, entre caminatas, estampitas, promesas y agradecimientos, la Gruta se consolida como uno de los espacios más elegidos por los catamarqueños para encontrar equilibrio, renovar energías y mantener viva la fe en la Virgen del Valle.
