Thelma Biral: el gran amor de su vida y el coqueteo con un galán que le movió el piso

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De perfil bajo y poco adepta a hablar de su vida privada, Thelma Biral nunca se privó de decir que tuvo un gran amor en su vida: el actor y productor teatral Oscar ‘Titino’ Pedemonti. Se conocieron en Uruguay, adonde ella se mudó con apenas tres años, por trabajo de su papá que era técnico textil. En Montevideo descubrió que quería ser actriz y se sumó a la Comedia Nacional Uruguaya. Allí, con 17 años, conoció al que sería su marido durante 45 años, hasta que él falleció en el 2004.

“Nos conocimos en Uruguay siendo él, en ese momento, actor. Luego fue productor y empresario. Fue un hombre que ha conocido con gran intensidad todos los perfiles y características del mundo del espectáculo. Yo estaba en la Escuela de Arte Dramático, y él, en la Comedia Nacional… Nos conocimos actuando”, contó ella alguna vez.

Fue un flechazo. Ya venían coqueteando hacía unos meses cuando les propusieron ser pareja protagónica la obra Un día de octubre. Y, sobre las tablas, se enamoraron y sellaron un pacto de amor que duró toda la vida.

Thelma Biral en 1976, año en que protagonizó CoquelucheGianni Mestichelli – Gentileza Prosa editores

Era imposible compartir tanto tiempo sin enamorarse”, reconoció hace muchos años Titino. Se casaron en 1963, sólo por civil y con un festejo muy discreto: una reunión íntima con familia y amigos. Y ese mismo año se mudaron a Buenos Aires porque Margarita Xirgu convocó a Biral para estrenar la obra Yerma. “Con mi marido ya teníamos pensado venir a vivir a Buenos Aires y la propuesta aceleró la decisión”, detalló ella.

Casualidad o no, a Pedemonti lo convocaron para hacer una novela pero al tiempo Titino, como lo conocían todos, se despidió del actor que fue en su tierra natal para darle paso al productor y empresario. Durante cuatro décadas Thelma y Titino formaron una dupla teatral exitosa, y en la vida fueron una de las parejas más sólidas del ambiente artístico. En 1972 fueron padres de Bruno, que siguió los pasos de su papá y también es un reconocido empresario teatral. Además, Thelma es abuela de Mora y León.

Biral junto a su hijo, Bruno PedemontiIGNACIO COLO

En una entrevista con LA NACION, Biral habló de su relación: “Prefiero pensar en mi marido más como actor y generador de teatro que como productor. Él fue un gran actor de la Comedia Nacional uruguaya y nos vinimos a la Argentina por él. Lo habían llamado para hacer una tira y ya el primer día lo trataron displicentemente. Esas cosas no las aguantaba, era mucho más orgulloso que yo. Veníamos de Uruguay, donde el trato era bien distinto. En fin, era un hombre de teatro a la vieja usanza y no se adaptó, no se pudo acostumbrar. Entonces empezamos a producir juntos, y luego decidió secundarme. Él fue el hacedor de mi carrera. Yo era un poco su Eliza (el personaje de Mi bella dama, la vendedora ambulante que gracias a los oficios de su mentor, un hombre mayor, se refina y se convierte en una dama de la alta sociedad). Él se encargaba de elegir las obras, los elencos, los teatros, las giras, todo lo hacía él”.

Pedemonti falleció de una afección pulmonar el 27 de julio de 2004 y años después Biral lo recordó así: “No tener al compañero fue bravo, algo muy pesado. Compartíamos los proyectos y las cosas de entrecasa. No volvería a formar pareja a esta altura de mi vida porque mi marido fue demasiado importante como para que otro pueda ocupar, de alguna manera, su lugar. Cuando falleció pasé por un duelo que duró mucho tiempo y que fue muy duro, porque Titino era no sólo mi pareja amorosa sino también mi pareja de trabajo. Era mi motor, quien me apoyaba en todo. Tenía un temperamento muy diferente al mío que me complementaba: era súper activo y le encantaba generar cosas nuevas. Fue una pérdida demasiado importante que todavía aún la siento”.

«No vol­ve­ría a for­mar pareja a es­ta al­tu­ra de mi vi­da por­que mi ma­ri­do fue de­ma­sia­do im­por­tan­te co­mo pa­ra que otro pue­da ocu­par, de algu­na ma­ne­ra, su lu­gar. Cuan­do fa­lle­ció pa­sé por un due­lo que du­ró mucho tiem­po y que fue muy du­ro, por­que Ti­tino era no só­lo mi pa­re­ja amoro­sa sino tam­bién mi pa­re­ja de tra­ba­jo. Era mi mo­tor, quien me apo­yaba en to­do» FERNANDA CORBANI

“Como todo matrimonio, no estuvimos fuera de la regla y tuvimos nuestras peloteras… Pero pesó más el amor, siempre. Como en toda relación humana en la que se dan altas y bajas, nosotros hemos disfrutado nuestro vínculo, lo hemos enriquecido y hemos contado, por otra parte, con los necesarios cables a tierra para darle a esa relación la química y el aire necesario”, sumó la actriz.

También contó que lo que más extrañaba era “la conversación, el sentarme a charlar”, para luego enumerar: “El pedirle un consejo, su compañía… ¡Muchas cosas! Su alegría también me hace falta porque era un tipo que estaba siempre contento. Su partida fue justo en el momento en el que mi hijo se estaba yendo a vivir con su pareja y me pegó por el lado de la soledad. Sentí de golpe la casa sola, y hoy a veces también me pasa…Titino fue un gran compañero de ruta en el amor y en la profesión”.

En el recuerdo y en la historia del teatro argentino quedaron piezas que compartieron, ella como actriz y él como productor. Hicieron juntos Coqueluche, Doña Rosita la soltera, Amores míos, El año que viene a la misma hora, La zapatera prodigiosa, entre otras.

Rodolfo Bebán y Thelma Biral en una escena de la telenovela El amor tiene cara de mujer

A lo largo de los años hubo rumores de amoríos de la actriz con Rodolfo Bebán. “Hay una especie de enamoramiento entre dos actores. Yo con Bebán trabajé mucho, hicimos teatro, hicimos televisión y éramos siempre pareja. Era un tipo atractivo, divino, pero yo tenía mi casa y él tenía la suya. La verdad es esa. Y yo no tenía necesidad de muchas otras cosas fuera de mi casa. Pero que era atractivo no había ninguna duda, ¿a qué mujer no le gustaba Bebán? Hasta Nené Cascallar me decía: ‘Pero, Thelma, ¿cómo hacen esas escenas tan fogosas?’. La verdad es que no lo sé, aunque hay compañeros que son más atractivos para trabajar que otros, obviamente. Él, sin dudas, era uno de esos», le contó Biral a LA NACION.

“Hubo algunos hombres que se animaron a hacerme propuestas. Bueno, en honor a la verdad, y aunque estaba casada, recibí muchas propuestas y en un momento eso me movió un poco el piso, debo reconocerlo. Pero no pasó nada”, concluyó.

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