Un equipo de investigadores del CONICET desarrolló un mapa interactivo que permite conocer el nivel de calidad de vida en cualquier lugar de la Argentina, incluido Catamarca, con datos detallados hasta el nivel de radios censales.
La herramienta, disponible en línea, muestra con una escala de colores el Índice de Calidad de Vida (ICV): los tonos verdes indican mejores condiciones, mientras que los rojos reflejan mayores carencias. El análisis abarca más de 52 mil radios censales en todo el territorio nacional.
El proyecto es impulsado por investigadores del Instituto de Geografía, Historia y Ciencias Sociales (IGEHCS) y del Instituto Superior de Ingeniería de Software Tandil (ISISTAN), ambos dependientes del CONICET, y se apoya en más de dos décadas de estudios sobre bienestar social desde una perspectiva geográfica.
Un nivel de detalle sin precedentes
A diferencia de estudios anteriores, que analizaban la calidad de vida a escala departamental, el nuevo mapa permite observar realidades muy distintas dentro de una misma ciudad o región. Al ampliar el zoom, se evidencian contrastes marcados entre barrios cercanos, con diferencias notables en las condiciones de vida.
Este nivel de precisión permite identificar zonas que, a simple vista, podrían pasar desapercibidas dentro de áreas consideradas homogéneas, y aporta información clave para el análisis social y territorial.
Qué mide el índice de calidad de vida
El ICV se construye a partir de dos grandes grupos de variables. Por un lado, los indicadores socioeconómicos, que representan el 60% del cálculo e incluyen aspectos como educación, salud y condiciones habitacionales. Por otro, los indicadores ambientales, que explican el 40% restante y contemplan tanto factores negativos, como contaminación, riesgo de inundaciones o asentamientos precarios, como recursos recreativos y de esparcimiento.
Según explicaron los investigadores, la ponderación de los factores ambientales fue ganando peso con el tiempo, a partir de una mayor disponibilidad de información y de un creciente reconocimiento de su impacto en el bienestar de la población.
Una mirada histórica y hacia el futuro
El equipo también reconstruyó mapas históricos de la calidad de vida en la Argentina desde 1869, año del primer censo nacional, hasta comienzos del siglo XXI. Ese recorrido muestra que las expectativas sociales sobre lo que se considera una “buena calidad de vida” fueron cambiando con el tiempo.
Los investigadores advierten que, aunque los estándares se elevan, esto no implica necesariamente que las condiciones de vida mejoren de forma equitativa. Por el contrario, el análisis permite observar cómo persisten y se reconfiguran las desigualdades en el territorio.
